Recientemente revisé las expectativas del mercado antes de la publicación de los datos de empleo no agrícola en Estados Unidos, y descubrí que en ese momento las discrepancias entre las principales instituciones eran bastante grandes.



Primero hablemos de las expectativas consensuadas, se esperaba que en agosto se añadieran 75,000 empleos, la tasa de desempleo subiera del 4.2% al 4.3%, y la tasa de crecimiento salarial anual bajara del 3.9% al 3.7%. Pero estas son solo cifras superficiales, la historia detrás es más interesante.

Goldman Sachs pronosticó 60,000 empleos, mucho menos que el consenso. Su investigación encontró que en los últimos diez años, los datos de empleo no agrícola de agosto siempre han sido inferiores a las expectativas, lo que se ha convertido en una pauta. En cambio, Bank of America era optimista y proyectaba 90,000 empleos. La diferencia de 30,000 entre las dos grandes instituciones ya indica la incertidumbre del mercado.

Lo que realmente llamó la atención fue la corrección de los datos. Desde principios de este año, cada valor inicial mensual ha sido revisado a la baja, y además, la recuperación en julio no fue ideal. Nomura Securities estima que la revisión anual podría alcanzar entre 600,000 y 900,000 puestos, con una reducción promedio mensual de 50,000 a 75,000 empleos. Esto implica que la debilidad del mercado laboral podría ser más severa que los datos superficiales sugieren.

Desde la perspectiva de la Reserva Federal, una reducción de tasas en septiembre parece casi segura. En ese momento, la herramienta FedWatch de CME mostraba que la probabilidad de una bajada de 25 puntos básicos era del 97.6%, y se esperaba que en el año se recortaran las tasas en dos ocasiones. Si los datos de empleo no agrícola se revisan significativamente a la baja como antes, incluso no se descarta que el mercado valore una reducción de 50 puntos básicos. Sin embargo, Nomura opina que, incluso con datos débiles, la Fed probablemente mantendrá el ritmo de 25 puntos básicos, a menos que haya una ola de despidos o una mayor presión financiera.

La complejidad de la reacción del mercado radica en que unos datos de empleo peores de lo esperado aumentan las expectativas de recortes de tasas, pero al mismo tiempo también sugieren que la economía podría estar desacelerándose. Esta señal contradictoria genera incertidumbre en activos como las acciones estadounidenses, el dólar y el oro. Datos débiles suelen beneficiar al oro, mientras que datos fuertes pueden enfriar las expectativas de recortes. En definitiva, la tendencia del mercado tras la publicación de los datos de empleo no agrícola dependerá del grado de desviación respecto a las expectativas y de la reevaluación del panorama económico por parte del mercado.
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