Llevo tiempo notando que muchos inversores hablan del per sin realmente entender qué miden con esa métrica. Es uno de esos indicadores que ves por todos lados pero que pocos saben interpretar correctamente, así que decidí profundizar en cómo funciona realmente.



Básicamente, el per te muestra la relación entre lo que cuesta una acción en bolsa y lo que gana la empresa. Las siglas vienen de Price/Earnings Ratio, o lo que es lo mismo, Ratio Precio/Beneficio. Si una empresa tiene un per de 15, significa que teóricamente sus beneficios de un año necesitarían 15 años para igualar su valor en bolsa. Suena simple, pero hay mucho más detrás.

El cálculo es directo: tomas la capitalización bursátil y la divides entre el beneficio neto. O si lo prefieres a nivel de acción, divides el precio de la acción entre el beneficio por acción. Cualquiera de las dos formas te da el mismo resultado. Lo interesante es que este per se comporta de formas muy distintas según la empresa.

Pongamos un ejemplo que vi hace unos años. Meta (Facebook) tenía un per que bajaba mientras la acción subía, lo que significaba que ganaba cada vez más beneficios. Pero a finales de 2022 pasó algo: la acción cayó aunque el per seguía bajando. ¿Razón? Los tipos de interés subían y el mercado perdió confianza en los tecnológicos. Con Boeing fue diferente: el per se mantuvo en un rango mientras la acción subía y bajaba al ritmo del mercado.

Ahora bien, aquí es donde se pone interesante. El per te sirve principalmente para comparar empresas del mismo sector y detectar si están sobrevaloradas o no. Un per bajo puede significar oportunidad de compra, pero cuidado: también puede ser síntoma de que los beneficios van a caer. Un per alto puede indicar que el mercado espera grandes cosas, o simplemente que estamos ante una burbuja.

Los analistas suelen preferir un per entre 10 y 17 como zona óptima. Por debajo de 10 es atractivo pero sospechoso. Entre 17 y 25 ya empieza a haber señales de sobrevaloración. Por encima de 25 es donde ves tanto las mejores oportunidades como los peores desastres.

Pero aquí viene lo crucial que muchos olvidan: el per no lo es todo. Las empresas bancarias e industriales tienen per bajos naturalmente. Las tecnológicas y biotecnológicas tienen per altísimos. ArcelorMittal anda por un per de 2,58 mientras que Zoom Video llegó a 202. Comparar ambas con el mismo criterio es un error. Tienes que mirar empresas del mismo sector, mismo mercado, mismas condiciones.

Además, el per solo mira beneficios de un año. Algunos prefieren el per de Shiller, que usa los beneficios medios de los últimos 10 años ajustados por inflación. Idea interesante, pero también tiene detractores. Luego está el per normalizado que ajusta por deuda y usa flujo de caja libre en lugar de beneficio neto. Cada variante te da una lectura distinta.

Una cosa que aprendí es que un per bajo consistente no siempre es buena señal. Si una empresa tiene un per muy bajo durante años, probablemente sea porque su gestión es terrible y está más cerca de quebrar que otra cosa. La historia está llena de empresas con buen per que desaparecieron.

Los inversores value usan mucho el per porque buscan buenas empresas a buen precio. Ves fondos de value investing con per de 5 o 7, muy por debajo de la media del sector. Tiene lógica: si todos los demás pagan más, ellos están comprando barato.

Mi recomendación: usa el per, pero nunca solo. Combínalo con otras métricas como ROE, ROA, precio/valor contable. Estudia los números reales de la empresa, no solo el resultado final. A veces un beneficio alto viene de vender un activo, no del negocio real. Y sobre todo, compara siempre peras con peras, no metas números de sectores distintos en la misma ecuación.

En conclusión, el per es una herramienta práctica y fácil de calcular, pero es solo eso: una herramienta. La inversión basada únicamente en per nunca funciona. Dedica al menos 10 minutos a entender realmente qué hay detrás de esos números y construye un análisis serio. El per es el punto de partida, no el destino.
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