Hace unos años todos hablaban de lo mismo: la inflación disparada, los tipos de interés subiendo sin parar, y cómo eso nos estaba comiendo el poder adquisitivo. Pues bien, detrás de esos debates políticos sobre impuestos había un concepto económico que muchos no terminaban de entender: la deflactación.



La cosa es así. Cuando comparas tus ingresos de un año a otro, no puedes simplemente mirar los números nominales. La inflación te juega una mala pasada. Si tu salario subió un 5% pero la inflación fue del 8%, realmente perdiste poder adquisitivo. Para evitar este engaño, los economistas usan lo que se llama un deflactor, que es básicamente una herramienta para limpiar esos números de los efectos del cambio de precios y ver qué pasó realmente con el volumen.

Pongamos un ejemplo práctico. Imagina que un país produce 10 millones en bienes y servicios. Al año siguiente, la cifra sube a 12 millones. A primera vista parece un crecimiento del 20%, ¿verdad? Pero si los precios subieron un 10% en ese período, el valor deflactado del PIB real no es de 12 millones, sino de 11 millones. Esa es la diferencia entre el PIB nominal y el PIB real. El deflactor de precios te ayuda a ver exactamente cuánto creció la economía de verdad, sin el ruido de la inflación.

Esto no es solo teoría. En España, por ejemplo, el debate sobre deflactar el IRPF se puso intenso cuando la inflación alcanzaba el 6,8% en 2022. La idea era simple: si tu salario sube nominalmente pero la inflación lo come, no deberías pagar más impuestos sobre esa subida de sueldo que realmente no te hace más rico. Es un ajuste de los tramos impositivos progresivos para que el contribuyente no pierda poder adquisitivo solo por culpa de la inflación.

Lo interesante es que en EE.UU., Francia y los países nórdicos ya lo hacen anualmente. Alemania cada dos años. Pero en España, a nivel nacional, no se hacía desde 2008. Algunas comunidades autónomas han empezado a adoptarlo, pero el gobierno central tardó en moverse.

Ahora bien, ¿cómo afecta todo esto a tus inversiones? Aquí es donde se pone interesante. Si el valor deflactado de tu poder adquisitivo se mantiene gracias a medidas como esta, tendrías más dinero disponible para invertir. Y eso abre oportunidades.

Durante períodos inflacionarios con tipos de interés altos, ciertos activos se comportan mejor que otros. El oro históricamente ha sido el refugio seguro, porque mantiene su valor cuando la moneda se deprecia. No está atado a la economía de ningún país, así que cuando todo se tambalea, el oro suele aguantar. Eso sí, a corto plazo puede ser muy volátil.

Las acciones son más complicadas. La inflación y los tipos altos generalmente presionan el mercado de valores porque encarecen los préstamos para las empresas y reducen el poder adquisitivo de los inversores. Pero no todas las empresas sufren igual. Las que producen bienes de primera necesidad o energía pueden salir beneficiadas, mientras que el sector tecnológico lo pasa mal. Lo vimos en 2022: energéticas en máximos históricos, tech en caída libre.

El forex es otra opción, aunque de alto riesgo. Cuando la inflación es alta, las monedas tienden a depreciarse. Eso puede crear oportunidades si sabes lo que haces, pero el mercado de divisas es volátil y el apalancamiento puede arruinarte rápido.

La diversificación sigue siendo la clave. Si deflactas tus impuestos y recuperas algo de poder adquisitivo, no lo metas todo en un solo activo. Mezcla acciones, materias primas, bonos del gobierno, diversifica geográficamente. La inflación afecta de forma dispar a diferentes activos, así que una cartera bien armada te protege.

Una cosa que muchos subestiman: los beneficios reales de deflactar el IRPF para la persona media no son enormes. Hablamos de ahorros de algunos cientos de euros al año. Así que aunque es una medida positiva para mantener el valor deflactado de tu renta, no es la panacea que algunos políticos presentaban. Pero cada euro cuenta cuando la inflación te está comiendo el dinero.

Lo importante es entender que detrás de todos estos términos económicos hay una realidad: tu poder adquisitivo. Y si entiendes cómo funciona la deflactación, cómo se calcula el valor deflactado de tus ingresos y activos, y cómo eso impacta tus decisiones de inversión, estarás mejor posicionado para proteger tu dinero en tiempos turbulentos.
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios