Últimamente he estado analizando perfiles de direcciones, y cada vez más siento que las “etiquetas/clusters” solo se pueden confiar a medias… Es normal que un mismo entidad tenga decenas de direcciones, y también no es raro que varias personas sean agrupadas forzosamente en un “ballena”. En definitiva, ahora me importa más el ritmo del flujo de fondos: cuándo empezar a ingresar en lotes, cuándo de repente detenerse, si hay movimientos de lavado de dinero de ida y vuelta, esas pequeñas acciones, que son más confiables que las pegatinas de “institución xx/dinero inteligente xx”.



También puedo entender esas interpretaciones que forzan a relacionar el flujo de fondos de ETF, la preferencia de riesgo en acciones estadounidenses y las subidas y bajadas en criptomonedas en una sola línea, pero primero hago capturas de pantalla (los que saben, saben), y en unos días vuelvo a revisar si en la cadena hay cambios en los flujos correspondientes… si no coinciden, lo tomo como un indicador de sentimiento. De todos modos, mi método es: las etiquetas como pistas, el flujo de fondos como evidencia, sin confundir los conceptos.
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