Últimamente he estado observando la tendencia del tipo de cambio del yen japonés, y realmente resulta interesante. Estos días, el dólar estadounidense frente al yen ha estado subiendo nuevamente, casi recuperando los efectos de la intervención del gobierno japonés a finales de abril, y las expectativas de aumento de tasas por parte de la Reserva Federal están en aumento, además de las preocupaciones por la expansión fiscal en Japón, lo que sigue ejerciendo una presión considerable sobre el yen.



Sin embargo, las opiniones de las instituciones comienzan a divergir. JP Morgan sigue siendo pesimista, considerando que el ciclo de política monetaria global es extremadamente desfavorable para el yen, y los precios elevados del petróleo refuerzan su perspectiva bajista. Insisten en que para el cuarto trimestre de 2026, el dólar frente al yen alcanzará un objetivo de 164, confiando en que, incluso con preocupaciones de intervención oficial, finalmente superarán el rango actual.

Pero la actitud de Bank of America ha cambiado. Han pasado de ser bajistas a neutrales respecto al yen, y también han reducido su pronóstico para el dólar frente al yen a finales de 2026 de 157 a 152. La razón es que los flujos de fondos estructurales del yen están mejorando, y otras monedas principales también muestran vulnerabilidades. Creen que, aunque a corto plazo el yen todavía enfrentará presiones, las condiciones para una reversión a mediano plazo se están acumulando.

Morgan Stanley señala que esta situación es como si el yen enfrentara riesgos extremos en ambas direcciones. El punto clave será la reunión del Banco de Japón en junio. Si el banco no sube las tasas en junio, el tipo de cambio podría caer a 170. Por otro lado, si el banco aumenta las tasas y la economía global se mantiene estable, el yen podría recuperarse hasta cerca de 140. Actualmente, los operadores estiman que la probabilidad de que el banco suba las tasas en junio es aproximadamente del 78%, por lo que ese mes será realmente un punto de inflexión.

Bank of America también ha enumerado tres posibles catalizadores que podrían desencadenar una reversión del yen: una ruptura del nivel de 160 en el dólar frente al yen que provoque intervención política, una rentabilidad de los bonos japoneses a 10 años que se acerque al 3% elevando las tasas reales, y una caída del petróleo Brent por debajo de 90 dólares. Si estos factores se materializan, todavía existe espacio para una recuperación del yen. Ahora, todo depende de la decisión del banco central en junio.
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