Recientemente, un amigo me preguntó cómo calcular la tasa de retorno de la inversión, y me di cuenta de que muchas personas todavía tienen una idea algo borrosa sobre el concepto de ROI. Así que organicé mi propia comprensión y la comparto con todos.



La tasa de retorno de la inversión, en inglés llamada Return on Investment, abreviada como ROI, en pocas palabras, es un indicador que mide si tu inversión ha generado ganancias o no. Se expresa en porcentaje y se usa ampliamente para decisiones de inversión personal, además de poder compararse la eficiencia de diferentes inversiones.

La fórmula básica para calcular el ROI es: (beneficio neto / inversión total) × 100%. El beneficio neto es el dinero que ganaste menos el dinero que gastaste. Por ejemplo sencillo, comprar acciones por 1 millón y venderlas por 1.2 millones, el ROI sería (120-100)/100=20%. Suena simple, pero en la realidad, la composición de costos e ingresos suele ser más compleja.

Tomando como ejemplo la inversión en acciones, supón que compraste 1000 acciones a 10 dólares cada una, y un año después las vendes a 12.5 dólares, además recibes 500 dólares en dividendos y pagas una comisión de 125 dólares. En ese caso, los ingresos totales son 12.5×1000 + 500 = 13,000 dólares, y los costos totales son 10×1000 + 125 = 10,125 dólares, por lo que el beneficio neto es 2,875 dólares. Finalmente, el ROI sería (2875/10125)×100% ≈ 28.75%.

En comercio electrónico y publicidad, el cálculo del ROI es un poco diferente. La fórmula es (ventas - costo del producto) / costo del producto. Por ejemplo, si el costo del producto es 100 yuanes y se vende a 300 yuanes, vendiendo 10 unidades, con un gasto en publicidad de 500 yuanes, entonces el ROI sería (300×10 - 100×10 - 500) / (100×10 + 500) = 100%.

Pero aquí hay que tener en cuenta un concepto que suele confundirse. Los profesionales de la publicidad a menudo hablan de ROI, pero en realidad muchas veces se refieren a ROAS (Retorno de la inversión en publicidad). ROAS = ingresos generados por el tráfico / costo del tráfico. Usando el ejemplo anterior, ROAS = (300×10) / 500 = 600%. La diferencia es que el ROI mide la ganancia, mientras que el ROAS mide los ingresos, y el ROAS solo considera el costo de publicidad, sin incluir otros costos.

También existe un concepto llamado ROI anualizado, que refleja mejor el retorno real de la inversión. Por ejemplo, si el plan A gana un 100% en 2 años y el plan B gana un 200% en 4 años, ¿cuál elegirías? Calculando el anualizado, el ROI anualizado de A es 41.4%, y el de B es 31.6%, claramente A es más rentable.

Muchas personas también confunden el ROI con el ROA o el ROE. En términos simples, el ROI es la tasa de retorno del capital invertido por el inversor, el ROA es la tasa de retorno de todos los activos, y el ROE es la tasa de retorno del patrimonio de los accionistas. Por ejemplo, una empresa con activos de 1 millón, de los cuales 500,000 son prestados y 500,000 son de los accionistas. Si invierte 100,000 en un proyecto que devuelve 200,000, el ROI de ese proyecto sería 100%. Pero si la ganancia total de la empresa en un año es de 1.5 millones, el ROA sería 150%, y el ROE sería 300%.

Para mejorar tu ROI, la forma más directa es aumentar las ganancias o reducir los costos. Por ejemplo, elegir acciones que paguen dividendos altos, usar un corredor con comisiones bajas. Pero, honestamente, estas optimizaciones tienen un impacto limitado. Lo más efectivo es simplemente seleccionar inversiones con alto ROI. En general, las criptomonedas y divisas tienen los ROI más altos, seguidas por acciones, luego índices y fondos, y finalmente bonos.

Sin embargo, un ROI alto suele ir acompañado de un alto riesgo, esa es la ley inmutable de la inversión. He visto a demasiadas personas fijarse solo en el número del ROI y terminar asustadas por la volatilidad. Por eso, al escoger inversiones con alto ROI, también hay que considerar la volatilidad, la valoración y otros indicadores. Por ejemplo, si una criptomoneda y una acción tienen una volatilidad de 7 frente a 3, puedes ajustar tu posición a 3 y 7 para equilibrar riesgo y retorno.

Hablando de esto, también hay que mencionar las limitaciones del ROI. El mayor problema es que no considera el tiempo ni el riesgo. Por ejemplo, si el proyecto X tiene un ROI del 25% en 5 años y el proyecto Y del 15% en 1 año, ¿puedes decir que X vale más la pena? Claramente no. Por eso, al comparar inversiones, usar el ROI anualizado es más preciso.

Además, un ROI alto y un riesgo alto están ligados. Solo fijarse en el número del ROI sin evaluar el riesgo puede llevar a pérdidas. También, si al calcular el ROI se omiten ciertos costos, el resultado puede estar sobreestimado. Por ejemplo, en inversión inmobiliaria, hay que incluir intereses de préstamos, impuestos, seguros, mantenimiento, de lo contrario, la tasa de retorno no será realista.

En resumen, el ROI es un indicador muy útil para invertir, pero no se debe considerar solo ese número. Es necesario evaluar también el período de tiempo, el nivel de riesgo y la estructura de costos para tomar decisiones de inversión más racionales.
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