No hay receta, para soportar las pruebas. Remontar el curso de los ríos, cuando las tragedias llueven. No hay receta, para asimilar los dramas. Cruzar los mares a remos, cuando el horror te hace encantamiento. No hay receta, cuando no tenías ninguna tampoco. Nadie te advirtió, luchaste como pudiste. No hay receta, cuando el infierno te da la mano. Rendirse es humano, el futuro está lejos. Pero empezaste a cantar, ni siquiera por elección. Como en cada caída, cada vez, eso, te fue impuesto.


Cantar, como un niño sorprendido, como un instinto de supervivencia, como un instante de furia
Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Fijado