Anoche, rara vez no pude dormir, me picó la mano y quise hacer una operación, pero al final me eduqué a mí mismo: no miré con atención la pequeña caída, tampoco abrí la profundidad por pereza, y en mi prisa entré de golpe, el precio de cierre se escapó directamente... En pocas palabras, confundí el "precio de mercado" con el "precio que yo quiero". Luego, al revisar, me di cuenta de que cuando el mercado es delgado, el ritmo de las órdenes es muy importante, dividir en dos o tres operaciones, esperar un retroceso en una respiración, es mucho más cómodo que lanzarse a ciegas como yo.



Estos días, otra vez hay gente que observa transferencias grandes en la cadena, movimientos inusuales en las carteras calientes y frías de los intercambios como señales de "dinero inteligente", yo también las miro un par de veces, pero cuando llega el momento de hacer mi orden, todavía tengo que volver a lo básico: si hay suficiente liquidez, si estoy compitiendo contra las emociones en ese segundo.

Por cierto, sobre lo que pienso de "largo plazo", no significa necesariamente empezar con un año, para mí, poder aguantar una ronda de cambio de narrativa, al menos un trimestre sin hacer movimientos locos, ya cuenta como a largo plazo... De todos modos, sin trasnochar ni perseguir subidas, tomándolo con calma.
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