Hace poco alguien me preguntaba si realmente puedes vender o comprar una acción cotizada cuando se te antoje, y la respuesta es más complicada de lo que parece. Todo depende de si operas directamente o a través de CFDs, pero hay un detalle que muchos olvidan: los horarios de mercado.



Mira, la mayoría de gente no se da cuenta de que no puedes vender una acción a las 3 de la mañana si el mercado está cerrado. Existen 4 sesiones principales: Londres, Nueva York, Sídney y Tokio. Si quieres operar con acciones alemanas como Mercedes-Benz, tienes que esperar a que abra el mercado europeo. Fuera de horario, olvídate. Y los fines de semana, directamente nada de nada.

Ahora bien, ¿cuándo deberías realmente vender? Eso es lo interesante. Hace unos años vi el caso de Twitter, que subió desde 48 dólares hasta 72, pero después los mínimos empezaron a ser más bajos que los anteriores. Eso fue señal clara de cambio de tendencia. Si hubieras visto esas confluencias (máximos decrecientes, mínimos decrecientes, cruce de EMAs), podrías haber vendido alrededor de 67 dólares en octubre. Para diciembre ya estaba en 40, y después cayó más.

Lo interesante es que puedes vender o comprar una acción cotizada usando análisis técnico, pero también necesitas entender qué está pasando con la empresa. Netflix es un ejemplo perfecto. En 2020 tuvieron un boom por el confinamiento, pero en 2021 el crecimiento se desaceleró mucho. Cuando Disney+ y HBO Max llegaron con competencia fuerte, los suscriptores empezaron a caer. Eso combinado con aumentos de precios fue el golpe de gracia. El gráfico mensual mostraba claramente el pico en 2021 y la caída después. Si combinabas el análisis fundamental (menos suscriptores) con el técnico (cruce de promedios móviles), podías vender por encima de 520 dólares en enero de 2022. Ahora cotizan mucho más bajo.

Acá viene lo que muchos no entienden: puedes vender o comprar una acción cotizada de varias formas. Está la compra directa, donde realmente posees el activo, o los CFDs, donde simplemente te beneficias del movimiento del precio sin tenerlo en tu cartera. Con CFDs tienes más flexibilidad, pero también más riesgo.

En cuanto al proceso técnico, es bastante simple. Buscas el activo, le das a vender, y puedes hacerlo al precio actual o dejar una orden limitada esperando a que llegue a cierto valor. Pero acá viene lo crítico: siempre usa Stop Loss. No es negociable. Si compras algo a 2220 dólares, coloca un Stop Loss a 2120 para limitar tus pérdidas. Algunos hasta lo mueven después para asegurar ganancias mínimas.

Lo que realmente separa a los traders que ganan de los que pierden es la psicología. He visto gente que entiende perfectamente cuándo vender, pero no lo hace porque tiene miedo o esperanza de que rebote. Luego viene la rabia por no haber vendido, y eso lleva a decisiones peor aún. Debes estar dispuesto a aceptar pérdidas pequeñas y no revisar tu operación cada minuto.

Otro punto: antes de decidir si puedes vender o comprar una acción cotizada, estudia la empresa. ¿Qué hace? ¿Tiene competencia? ¿Las finanzas son sólidas? ¿Hay noticias importantes próximamente? El calendario económico es tu amigo. Y el apalancamiento que uses también importa mucho para tu margen.

En resumen, vender acciones no es complicado, pero hacerlo en el momento correcto requiere análisis, disciplina y un poco de paciencia. La mayoría falla porque se deja llevar por emociones, no porque no sepa cómo presionar el botón.
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