Los mercados bursátiles mundiales están en alza, solo que la acción de A-shares parece un perro.


¿Quién lo hizo? ¿Y a quién culpar? La "cabeza de cartel" que lideró esta caída no te lo esperarías—Turquía, India, Egipto, Pakistán, Tailandia, Filipinas... ¡Un grupo de parientes pobres que casi no pueden mantener la olla en marcha!
¿Qué pasa? La rentabilidad de los bonos del Tesoro de EE. UU. se dispara: a 10 años llega a 4.63%, a 30 años 5.16%, alcanzando máximos en el año.
El capital global se vuelve a dirigir hacia EE. UU., estos países pobres se quedan boquiabiertos—todos son grandes deudas en dólares, su moneda local es tan frágil como una bolsa de papas fritas, y dependen mucho de importar petróleo.
El precio del petróleo se dispara (Rusia-Ucrania + Oriente Medio), la inflación explota: Turquía tiene una inflación del 32%, tasas de interés del 37%, con 100 yuanes equivalentes a 137, pero la lira se devalúa un tercio en un año, no es más que papel basura.
El capital extranjero se retira, la moneda local se arrodilla, importar petróleo más caro, la inflación se dispara, la gente sale a las calles... una espiral mortal.
¿Cómo salvarse? Vender bonos estadounidenses, cambiar a dólares, aguantar el tipo de cambio de forma dura.
Turquía es la más audaz: primero vende 120 toneladas de oro, el precio del oro cae tanto que ni su madre lo reconocería; luego vende 22 mil millones de dólares en bonos del gobierno.
India tampoco se queda atrás, al menos reduce 6.7 mil millones.
Estos no están "vendiéndolo todo", están cortando carne para seguir vivos.
¿La Reserva Federal controla esto? Powell piensa: ¡Qué mierda! Ellos juegan a "bajar tasas + reducir balance", el mercado de bonos ya no ayuda, el dinero se traslada a la bolsa.
Así que la escena mágica: los rendimientos de los bonos estadounidenses suben mucho, pero las acciones aún pueden aguantar.
Lo mismo pasa con A-shares, por la mañana caen junto a Corea, por la tarde se recuperan gracias a los semiconductores (como Changxin Technology, que tuvo una ganancia de 24.7 mil millones en el primer trimestre).
Pero no te emociones demasiado—si los rendimientos de los bonos estadounidenses suben por encima del 5.5%, el mercado de acciones también tendrá que arrodillarse.
¿Dónde está la oportunidad? En dos cosas: la visita de Putin a China, si puede calmar Oriente Medio y reducir los precios del petróleo; y en las propias acciones de A-shares, si pueden tener más "fábricas de imprimir dinero".
El mundo es como un dominó gigante. La primera pieza que cayó no fue el lobo de Wall Street, sino unos pobres amigos acorralados por los altos precios del petróleo y el dólar fuerte.
Ellos se salvaron a sí mismos, pero hicieron temblar los mercados globales.
¿Crees que EE. UU. intervendrá para salvarlos?
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