Últimamente he notado una tendencia de inversión bastante interesante, cada vez más personas comienzan a prestar atención a las acciones con concepto ESG. En realidad, la lógica detrás de esto es muy simple, el problema del calentamiento global se vuelve cada vez más grave, y los inversores también empiezan a pensar en qué tipo de empresas quieren que reciba su dinero.



Primero hablemos de qué es ESG. En pocas palabras, es la abreviatura de medio ambiente (Environmental), social (Social) y gobernanza (Governance). En términos sencillos, el concepto ESG se usa para medir qué tan "responsable" es una empresa. En cuanto al medio ambiente, se observa cómo la empresa reduce las emisiones de carbono y ahorra recursos; en responsabilidad social, se evalúa su actitud hacia los empleados, la comunidad y los derechos humanos; en gobernanza, se mira si la gestión interna de la empresa es transparente y si las decisiones tienen problemas. Las acciones que realmente cumplen con los estándares ESG son aquellas que ganan dinero sin olvidar su responsabilidad social.

Hablando de qué acciones específicas son ESG, descubrí que el mercado estadounidense es el principal campo de batalla. Tesla (TSLA) puede considerarse una obra representativa del concepto ESG, vendiendo más de un millón de autos eléctricos al año, un logro que sería destacado en cualquier época. Microsoft (MSFT) tampoco se queda atrás, prometiendo alcanzar emisiones netas de carbono negativas para 2030, respaldada por innovadoras empresas tecnológicas como OpenAI, con un gran potencial de desarrollo futuro.

La historia de NVIDIA (NVDA) es aún más interesante. La gente pensaba que solo era un fabricante de chips para juegos, pero con la ola de IA, sus productos GPU se convirtieron en un manjar, ayudando a las empresas a reducir el consumo de energía y mejorar la eficiencia, lo cual también está en línea con la filosofía ecológica del ESG. TSMC (TSM), como líder en fabricación de chips, continúa lanzando productos semiconductores más eficientes y de menor consumo, desempeñando un papel fundamental en la era de la IA, y su desempeño en ESG también es sobresaliente.

De hecho, hay más de una forma de invertir en acciones con concepto ESG. Comprar acciones directamente es el método más tradicional, pero si tienes fondos limitados, puedes considerar los CFD (contratos por diferencia), que te permiten participar en las fluctuaciones del mercado con menos capital. O simplemente comprar fondos ETF temáticos ESG, como ESGU, FITLX, que te permiten adquirir de una vez una cesta de empresas ESG de alta calidad, sin tener que seleccionarlas una por una.

Pero hay que recordar que la puntuación ESG no es fija. El desempeño de las empresas puede cambiar con el tiempo, por lo que necesitas revisar tu portafolio periódicamente. Si te resulta complicado, dejarlo en manos de un gestor de fondos para que te ayude a filtrar puede ser una buena opción. Para quienes quieren hacer operaciones a corto plazo, cada vez hay más oportunidades de participar en conceptos ESG a través de instrumentos derivados. En general, la inversión ESG ya ha pasado de ser un concepto marginal a una opción principal, y cada vez más personas reconocen que ganar dinero y tener responsabilidad social en realidad pueden ir de la mano.
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