Ayer, al mirar el gráfico del petróleo, pensé en lo que ha pasado.


El mercado volátil no surge de algo complicado, la respuesta está en lo básico: la oferta es el factor principal que impulsa los precios, ya sea la oferta de productos reales o la oferta de acciones en el mercado.

Es como un juego sencillo: si todos quieren comprar pero hay poca mercancía, el precio sube. Si hay mucha pero nadie quiere comprar, el precio baja. Lo mismo sucede en los mercados financieros.

La mayoría de los traders ignoran esto, por eso carecen de predicciones precisas de precios. La oferta es un sistema que controla todo, desde la demanda de venta, los costos de producción, la cantidad de competidores, hasta las políticas fiscales.

Un ejemplo claro es el petróleo hace tres años, cuando el Canal de Hormuz se cerró. La oferta de petróleo crudo que pasaba por ese punto desapareció aproximadamente un 20% del mundo, mientras la demanda permanecía igual. El resultado fue un aumento rápido en los precios. Esto se llama un Shock de Oferta.

Una vez entendido esto, leer gráficos de acciones se vuelve más sencillo. Si el precio cae, puede ser porque hay muchas ventas (aumenta la oferta) o por noticias negativas que hacen que los compradores se detengan (disminuye la demanda). Por otro lado, si el precio sube, puede ser porque hay muchos compradores o buenas noticias que hacen que los vendedores no quieran ofrecer.

En los mercados financieros, la demanda está influenciada por las tasas de interés, el crecimiento económico, la liquidez y la confianza de los inversores. La oferta proviene de decisiones de las empresas (como aumentar capital, recomprar acciones) o de nuevas IPOs.

Una técnica popular es la Zona de Demanda y Oferta, que se usa para analizar tendencias de precios y encontrar puntos donde el precio pierde equilibrio. Cuando ocurre un Shock de Oferta, los precios suben o bajan rápidamente, luego se estabilizan para formar una base. Cuando llegan nuevos factores, el precio rompe los rangos y continúa en la misma dirección.

Hay dos tipos de trading populares: el de reversión (Reversal), como cuando el precio cae y encuentra una fuerte compra (DBR), o cuando sube y encuentra una fuerte venta (RBD); y el de continuación (Continuation), como cuando el precio sube y se corrige pero sigue subiendo (RBR), o cuando baja y se corrige pero continúa bajando (DBD).

La oferta es algo que los traders deben entender profundamente. Observar solo el gráfico no es suficiente; hay que ver el desequilibrio entre la demanda y la oferta. Los puntos donde el precio pierde ese equilibrio son oportunidades para hacer trading.

Una vez que lo entiendes, puedes revisar los precios reales en el mercado de acciones o en otras plataformas para tener una visión más clara. La teoría no es tan difícil como aplicarla en la práctica.
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