Recientemente, un amigo me preguntó cómo analizar el EPS para seleccionar acciones, y me di cuenta de que muchas personas en realidad no comprenden bien este indicador. Hoy voy a organizar algunas de mis ideas, espero poder ayudar a todos.



Primero, lo más básico—las ganancias por acción (EPS) son simplemente las ganancias netas de la empresa divididas por el número de acciones en circulación. Suena simple, pero este número refleja cuánto beneficio puede obtenerte la empresa por cada peso invertido. Un EPS alto parece indicar una fuerte capacidad de ganancia, pero aquí hay una trampa en la que muchos han caído.

Antes, vi un ejemplo donde, después de 2020, el EPS de Qualcomm era mucho más alto que el de Nvidia y AMD. Si solo se seleccionan acciones basándose en el EPS, Qualcomm parecería la mejor opción. Pero en realidad, durante ese mismo período, el rendimiento del precio de Nvidia alcanzó un 251%, mientras que Qualcomm solo un 69%. Esto demuestra que no se puede analizar el EPS solo por el número en sí, sino también por la lógica detrás.

¿Cómo analizar correctamente el EPS? Mi método es primero observar la tendencia. Si una empresa aumenta su EPS año tras año, indica que su capacidad de ganancia está mejorando de manera estable, y esas empresas suelen ser más interesantes. Por otro lado, si el EPS disminuye año tras año, incluso si los números parecen buenos, hay que ser cauteloso.

Luego, hay que compararlo con los competidores del mismo sector. No puedes decir que una empresa tiene un EPS de 1 dólar y pensar que es bajo; hay que ver cuánto tienen sus rivales. Aquí, el ratio precio-beneficio (PER) se vuelve más intuitivo—dividir el precio de la acción por el EPS, te muestra cuánto está dispuesto a pagar el mercado por esa empresa. Si el PER promedio del sector es 10, y una empresa tiene un PER de 30, quizás su acción esté sobrevalorada.

También hay un detalle que a menudo se pasa por alto. Algunas empresas ven subir su EPS no porque realmente hayan mejorado sus ganancias, sino porque han recomprado muchas acciones, reduciendo así las acciones en circulación. Con los mismos beneficios, si el denominador (acciones en circulación) disminuye, el EPS aumenta automáticamente. Si no se presta atención a esto, es fácil ser engañado.

En los informes financieros, también se puede ver el EPS diluido, que incluye opciones, warrants u otros instrumentos que podrían convertirse en acciones en el futuro. El EPS básico refleja la situación actual, mientras que el diluido muestra la peor situación posible en términos de ganancias. Es importante considerar ambos para una evaluación completa.

Por último, hay que recordar que el EPS es solo una referencia para seleccionar acciones, no la única. Algunas empresas pueden reportar ganancias temporales por venta de activos o beneficios fiscales, pero estos elementos especiales deben ser excluidos para entender la verdadera situación operativa. Además, hay que combinar el análisis con las perspectivas del sector, la estrategia de la empresa y el sentimiento del mercado, entre otros factores.

Resumiendo de manera sencilla cómo analizar el EPS: observar la tendencia a largo plazo, compararlo con los competidores, prestar atención al PER, tener cuidado con las recompras de acciones, distinguir entre EPS básico y diluido, y eliminar el impacto de elementos especiales. Solo así se puede usar el EPS como una herramienta más racional para tomar decisiones de inversión.
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