Últimamente he estado observando la tendencia del dólar estadounidense frente al yen japonés, y todavía está oscilando entre 152 y 160, con el yen cayendo constantemente. La razón detrás no es realmente complicada: la diferencia de tasas de interés entre EE. UU. y Japón es demasiado grande, el Banco de Japón no puede subir las tasas tan rápido como la Reserva Federal, y además, las operaciones de arbitraje global siguen en marcha, lo que lleva a todos a tomar prestado yen para invertir en activos en dólares.



Hace poco, el banco central tampoco tomó muchas medidas, y la reunión de abril fue bastante conservadora. Sin embargo, la reunión de junio podría ser un punto de inflexión, ya que el mercado ahora estima que hay un 76% de probabilidad de que el Banco de Japón suba las tasas hasta 1.0%. Si realmente suben las tasas, la diferencia de interés entre EE. UU. y Japón se reducirá, y el yen podría tener una oportunidad de rebote.

Según las predicciones de las instituciones, algunos creen que el yen podría seguir cayendo hasta cerca de 160, e incluso más bajo. Pero a largo plazo, para que el yen deje de caer realmente, todavía depende de si la economía japonesa puede mejorar de verdad, y si los salarios y los precios pueden formar un ciclo virtuoso. A corto plazo, todavía es pesimista, pero no hay que ser demasiado negativo, la oportunidad podría estar en la reunión del banco central del próximo mes.
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