La reciente recuperación del dólar frente al yen realmente merece atención.


Desde mediados de mayo, el dólar/yen ha subido hasta cerca de 157.95, y la tendencia alcista continua haciendo que el mercado se pregunte si el Banco de Japón volverá a intervenir.
Para ser honestos, la lógica detrás de esta tendencia es bastante clara.

Las autoridades japonesas ya han intervenido varias veces en el mercado de divisas.
Recuerdo que a finales de abril, el dólar/yen cayó directamente de más de 160 a cerca de 155, y a principios de mayo volvió a caer de más de 157 a 155, casi siempre con la presencia de Japón en las fluctuaciones.
Ahora, el consenso del mercado es que Japón podría reducir su línea de defensa de cerca de 160 a 158, y si se alcanza ese nivel, la probabilidad de intervención sería bastante alta.

¿Por qué la presión de depreciación del yen es tan fuerte?
Hay dos razones principales.
Primero, la presión continua por arbitraje de diferencial de tasas.
Las tasas de interés en Estados Unidos se mantienen en el rango del 3.5%-3.75%, mientras que Japón aún está en 0.75%, y esa diferencia de casi 3% impulsa continuamente las operaciones de arbitraje para vender yenes.
En segundo lugar, el aumento de la tensión en Oriente Medio ha elevado los precios del petróleo, lo que directamente impulsa las expectativas de inflación global, y el mercado ya ha fijado que la Reserva Federal no reducirá las tasas en todo 2026.
Esto proporciona un fuerte soporte al dólar.

Desde la perspectiva de Japón, su dependencia de las importaciones de energía determina que debe soportar pasivamente el impacto del aumento de los precios del petróleo.
El petróleo más caro eleva los costos de importación, amplía el déficit comercial y, naturalmente, aumenta la presión a la baja del yen frente al dólar.

En cuanto a la tendencia futura, el análisis de Citibank es bastante interesante.
Calculan que si Japón utiliza sus reservas de divisas para volver a los niveles bajos de 2022-2024, el arsenal de intervención podría llegar hasta 30 billones de yenes.
Pero Norinchukin Research Institute, representado por Tobei Kinuo, plantea una cuestión realista:
La intervención solo distorsiona temporalmente la oferta y demanda, no soluciona los problemas estructurales.
Si estos problemas no se abordan, que el dólar/yen suba a 160 podría convertirse en la norma.

Desde una perspectiva macro global, los analistas de Rockefeller creen que, en un contexto de alta inflación, tasas en aumento y resistencia del crecimiento económico, el dólar entrará en una tendencia alcista.
En este entorno, que el yen siga fortaleciéndose frente al dólar es casi un evento de alta probabilidad.
Por lo tanto, en el corto plazo, la intervención de Japón probablemente solo retrasará, pero no revertirá, esta tendencia.
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