Acabo de notar que muchas personas todavía no entienden realmente por qué los precios de los activos suben o bajan. La mayoría solo ve las noticias buenas o malas, pero en realidad, todo lo que impulsa esto son los gráficos de demanda y oferta.



En realidad, la demanda (demand) y la oferta (supply) son muy fáciles de entender si se comprende bien. Si muchas personas quieren comprar, el precio sube. Si muchas quieren vender, el precio baja. Pero el problema es que los factores que afectan a estos dos aspectos son mucho más complejos de lo que se piensa.

Tomemos como ejemplo el evento más reciente: la guerra en Oriente Medio, el cierre del estrecho de Hormuz, que hace que aproximadamente el 20% del petróleo que pasa por ese punto desaparezca del mercado de inmediato. Esto es un shock de oferta real. La demanda de energía sigue igual, pero el producto escasea, por lo que los precios suben rápidamente. La demanda sigue siendo alta, pero la oferta se reduce.

En los mercados financieros, la situación es aún más compleja. Factores macroeconómicos como las tasas de interés, el crecimiento económico, la liquidez del sistema, todos afectan la demanda de diferentes activos. En cuanto a la oferta, también influyen decisiones de las empresas, emisiones de capital, recompra de acciones o incluso nuevas regulaciones.

Lo interesante es que estos factores trabajan en conjunto. Cuando la economía crece bien, las empresas tienen más incentivos para registrarse en bolsa, aumentando la demanda. La oferta también aumenta, pero generalmente la demanda gana, y los precios suben.

En el trading de acciones, la demanda y oferta son muy útiles. Ya sea en análisis fundamental, que ve el precio de las acciones como un reflejo del valor de la empresa, o en análisis técnico, que usa herramientas como las velas japonesas, tendencias de precios o niveles de soporte y resistencia.

Por ejemplo, en las velas japonesas, si la vela es verde (precio de cierre mayor que apertura), indica que la demanda gana. Si es roja (precio de cierre menor que apertura), indica que la oferta gana. Y si la apertura y cierre son iguales, muestra una lucha equilibrada, sin una dirección clara todavía.

Operar en zonas de demanda y oferta es un método popular para captar el momento. Cuando el precio se mueve rápidamente (sube o baja) y luego se estabiliza en un rango, y después llega una noticia nueva, el precio puede atravesar ese rango y continuar en la misma dirección, lo que es una señal para entrar en una operación.

El primer patrón es Demand Zone Drop Base Rally (DBR), que surge por exceso de oferta. El precio cae, luego empieza a subir por compras, se estabiliza, y cuando llega una buena noticia, la demanda gana y el precio rompe hacia arriba. Esa es una oportunidad de compra.

El segundo patrón es Supply Zone Rally Base Drop (RBD), que surge por exceso de demanda. El precio sube, luego empieza a bajar por ventas, se estabiliza, y cuando llega una mala noticia, la oferta gana y el precio rompe hacia abajo. Esa es una oportunidad de venta.

Pero la mayoría de las veces, cuando el precio sigue una tendencia continua, no es un cambio de dirección. Operar en tendencia significa que cuando la demanda o la oferta en esa misma dirección se fortalece, el precio continúa en esa misma tendencia.

En resumen, si entiendes la demanda, la oferta y los factores que las afectan, podrás predecir mejor los movimientos de precios. Ya sea en acciones, oro, energía o incluso activos digitales, todo funciona con el mismo mecanismo.
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