Acabo de notar que la oferta y la demanda no son solo teorías económicas o lecciones en el aula.


Son mecanismos fundamentales que impulsan los precios de todos los activos, desde acciones, oro, energía hasta productos digitales.
Incluso en momentos de tensión política como la situación actual, todavía se puede ver claramente cómo funciona este principio.

Entendamos qué son realmente la oferta y la demanda.
Básicamente, la demanda es la voluntad de comprar, y la oferta es la voluntad de vender.
Cuando graficamos la relación entre precio y cantidad, un aumento en el precio reducirá la demanda de compra, pero aumentará la oferta de venta.
Esto es lo que se llama la ley de la oferta y la demanda.

Lo interesante es que los precios en el mercado no están determinados por un solo lado, sino que surgen en el punto de equilibrio donde se cruzan la curva de demanda y la curva de oferta.
En ese punto, el precio y la cantidad tienden a estabilizarse, porque si el precio sube por encima de ese punto, habrá un aumento en los inventarios, lo que presionará a la baja el precio.
Por otro lado, si el precio baja, se generará escasez, lo que presionará al alza el precio.

¿Cuál es el objetivo de estudiar la demanda?
Es para que los inversores puedan predecir en qué dirección cambiará el precio.
Por ejemplo, en marzo pasado, el Canal de Hormuz fue cerrado debido a la situación de guerra en Irán, lo que provocó que aproximadamente el 20% del petróleo crudo que pasa por ese punto desapareciera repentinamente del mercado.
Mientras la demanda de energía (demanda) seguía presente,
el resultado fue un aumento rápido en los precios del petróleo.
Este es un ejemplo completo de un Shock de Oferta.

En los mercados financieros, los factores que afectan la demanda son diversos, como la liquidez del sistema, las tasas de interés, la confianza de los inversores o incluso las expectativas sobre el futuro.
Por otro lado, los factores que afectan la oferta incluyen políticas de las empresas, nuevas emisiones (IPO) o regulaciones.
Estos factores trabajan en conjunto y se influyen mutuamente.

Cuando hablamos de acciones, también se pueden considerar como productos.
Por lo tanto, podemos aplicar la ley de oferta y demanda en análisis fundamental.
Cuando el precio de una acción baja, indica que hay más oferta o presión de venta.
Por el contrario, si el precio sube, indica mayor demanda o presión de compra.
Factores fundamentales que afectan la demanda incluyen las expectativas de resultados financieros, las proyecciones de crecimiento económico o cambios en la estructura de la empresa.

En análisis técnico, los traders usan diversas herramientas para medir la fuerza de compra y venta, como el análisis de velas (Candlestick), donde el color verde indica una demanda fuerte, y el rojo indica una oferta fuerte.
También buscan niveles de soporte y resistencia:
el soporte es el punto donde hay demanda esperando comprar,
y la resistencia es el punto donde hay oferta esperando vender.

El concepto de Demand Supply Zone es bastante popular,
se usa para captar momentos de compra y venta,
buscando cuando el precio pierde equilibrio y tiende a oscilar para encontrar un nuevo equilibrio.
Cuando el precio sube o cae bruscamente y empieza a consolidarse,
los traders pueden entrar en la operación en los puntos donde el precio rompe esa consolidación.

Lo que hay que entender es que la relación entre oferta y demanda no es sencilla.
Implica múltiples factores, desde macroeconomía hasta eventos imprevistos como guerras o crisis.
Los inversores exitosos son aquellos que pueden leer qué factores están influyendo en la oferta y la demanda, y predecir hacia dónde irá el precio.

Estudiar oferta y demanda requiere práctica, experimentación y análisis constante de los precios de los activos en el mercado.
No es algo que aprendes una sola vez y ya está, sino un proceso de aprendizaje continuo.
Si quieres profundizar, puedes consultar en Gate los datos de precios y tendencias de diferentes activos, ya que ver la realidad con datos reales te ayudará a entender mejor.
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