Últimamente, muchas personas a mi alrededor me han preguntado sobre las carteras frías, así que mejor aclarar este tema de una vez.



Para ser honesto, muchas personas se dan cuenta de la importancia de gestionar las claves privadas y las frases mnemónicas solo después de entrar en el mundo de las criptomonedas. Todos los que han perdido dinero entienden esa sensación, por eso cada vez más gente empieza a considerar usar una cartera fría para proteger sus activos de manera adecuada. Pero con tantas opciones de carteras frías en el mercado, ¿cómo elegir la adecuada? ¿Cómo usarlas? Estas son preguntas que realmente vale la pena discutir.

Primero, hablemos de conceptos básicos. Las carteras se dividen en dos tipos: una es la cartera caliente (cartera de software), que se instala en el teléfono o en la computadora, es conveniente pero con un riesgo relativamente mayor; la otra es la cartera fría, que se almacena en dispositivos desconectados, ofreciendo mayor seguridad. La cartera fría generalmente se refiere a las carteras de hardware, pero también incluye formas como las carteras de papel o memorias USB.

La lógica de funcionamiento de una cartera fría en realidad no es complicada. Primero, genera un par de claves pública y privada mediante un algoritmo de cifrado. La clave pública es como tu cuenta o dirección, puede ser compartida para recibir fondos; la clave privada es como una contraseña, que controla todos los activos en la cartera. También existe algo llamado frase mnemónica, generalmente de 12 o 24 palabras en inglés, que en realidad es otra forma de la clave privada, principalmente para facilitar su memorización. La clave aquí es que la cartera fría no se conecta a internet y almacena la clave privada mediante aislamiento físico, lo que ayuda a prevenir ataques de hackers y malware.

Actualmente, en el mercado, hay varias carteras de hardware frías populares. Ledger Nano X, de Francia, soporta más de 5500 criptomonedas, con certificación de seguridad CC EAL 5, y cuesta alrededor de 150 dólares. Trezor Model T, de la República Checa, tiene un nivel de seguridad aún mayor (CC EAL 6+), con pantalla táctil, soporta más de 1000 monedas, y cuesta aproximadamente 170 dólares. También está SafePal S1 Pro, que soporta más de 30,000 criptomonedas, con un precio más accesible, alrededor de 90 dólares, y soporta conexión USB-C y escaneo de códigos QR.

Al elegir una cartera fría, hay cuatro aspectos principales a considerar. La seguridad es lo primero, debe contar con cifrado fuerte y autenticación múltiple. La compatibilidad también es muy importante, asegurándose de que soporte las monedas que posees. En cuanto al costo, varía desde unos pocos hasta varios cientos de dólares, dependiendo de la relación calidad-precio. Finalmente, la experiencia del usuario: una cartera con interfaz amigable facilitará la gestión de tus activos. Esta información generalmente se puede consultar en las páginas oficiales y las opiniones de los usuarios también son muy valiosas.

El proceso de usar una cartera fría no es difícil. Si aún no tienes un par de claves, puedes generarlas con la cartera fría. Cuando la uses, necesitas conectarla a tu teléfono o computadora, ingresar el PIN o contraseña para desbloquearla. Cuando inicies una transacción, simplemente verifica y confirma en el dispositivo, y una vez completada, desconéctalo. La clave privada vuelve a estar en estado offline, lo que es relativamente seguro. Pero recuerda, no conectes la cartera a DApps desconocidas, ya que también puede ser vulnerable a ataques. Además, aunque las carteras de hardware tienen funciones de protección contra caídas, agua y fuego, aún así debes cuidarlas bien, y también se recomienda hacer copias de seguridad de la clave privada y la frase mnemónica en papel o en una memoria USB.

En comparación con las carteras calientes, las frías tienen ventajas evidentes. Las carteras calientes almacenan en línea, son convenientes para operaciones frecuentes, pero con mayor riesgo; las frías almacenan fuera de línea, ofreciendo mayor seguridad, ideales para mantener activos a largo plazo, aunque su uso es más complicado. En cuanto a costos, las carteras frías requieren una inversión de entre 50 y 500 dólares, mientras que las carteras calientes suelen ser gratuitas.

Desde la tendencia del mercado, el número de usuarios de carteras de criptomonedas sigue creciendo, y la escala del mercado de carteras de hardware también se expande. La competencia se intensifica, lo cual en realidad es algo positivo, ya que los desarrolladores mejoran continuamente la seguridad, soportan más monedas y reducen precios para ganar cuota de mercado. Por eso, si planeas mantener tus activos a largo plazo, vale la pena elegir cuidadosamente una cartera fría confiable.
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