Recientemente, revisando los registros de transacciones, me quedé con los ojos abiertos... En realidad, cuando llegue el momento de declarar a fin de año, lo que más miedo no es perder o ganar dinero, sino “¿qué demonios hice en ese momento?”. Ahora soy un poco más tradicional: cada vez que transfiero o cambio monedas, tomo una captura de pantalla, y de paso anoto en una hoja tres cosas — el tiempo, la cadena/plataforma, y una nota que diga “¿por qué hice esta transacción?” (si no escribo la razón, realmente lo olvidaré). También pongo un apodo fijo a las direcciones de las billeteras, porque si no, con un montón de 0x que parecen una emisora de radio con código ilegible.



Últimamente, todos vuelven a hablar de minería social, tokens de seguidores, y atención que es como minar… Aunque es divertido, lo que realmente quiero saber es cómo terminan esas interacciones en los registros: recibir airdrops, dar propinas, canjear tickets, no vaya a ser que al final todo quede sin contar.

Personalmente, confío más en los datos, no porque sean muy precisos, sino porque la intuición siempre encuentra excusas para uno mismo, las cuentas no. Así que, por ahora, así quedamos.
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