Honestamente, la pregunta que surge con fuerza ahora mismo: ¿el oro realmente bajará en 2026 o esto es solo una corrección normal después de los aumentos descontrolados que vi en 2025?



He notado algo extraño en el mercado. El oro empezó el año con un impulso increíble, alcanzando un máximo histórico cerca de 5180 dólares en enero, tras haber ganado un 64% el año pasado. Pero poco después, la situación cambió rápidamente. Los datos de empleo en EE. UU. de marzo (178 mil empleos, desempleo en 4.3%) lo cambiaron todo. La Reserva Federal se volvió más cautelosa, el dólar se fortaleció y los rendimientos de los bonos subieron a 4.44%. ¿El resultado? El oro cayó aproximadamente un 11.8% solo en marzo, de 5180 a 4097 dólares.

Ahora la situación es realmente compleja. Por un lado, las tasas de interés altas en EE. UU. y el dólar fuerte ejercen una gran presión sobre el oro. El activo que no genera rendimiento se vuelve menos atractivo cuando las tasas son altas. Por otro lado, todavía hay soportes fuertes que impiden una caída total. Los bancos centrales siguen comprando oro con fuerza (se esperan 850 toneladas en 2026), la demanda de inversión no ha disminuido por completo y las tensiones geopolíticas en Oriente Medio siguen dando al oro un papel de refugio seguro.

Técnicamente, el oro se movió en un rango estrecho a principios de abril (4655 a 4784 dólares), lo que refleja una lucha real entre ventas y compras. No poder romper los 4500 dólares significa que el mercado todavía defiende ese soporte, y volver por encima de 4780 podría ser el inicio de una recuperación del impulso.

Las grandes instituciones todavía son relativamente optimistas. JPMorgan pronostica 6300 dólares para finales de 2026, UBS dijo 6200 en la primera mitad del año y luego 5900 al final. Incluso Macquarie, que es más cauteloso, proyectó un promedio de 4323 dólares. Es decir, todos ven al oro como un activo que aún mantiene soportes estructurales fuertes.

La verdadera pregunta no es solo si el oro bajará, sino bajo qué condiciones y hasta qué nivel. Si el dólar sigue fuerte, las tasas altas y los rendimientos elevados, podríamos ver una caída más profunda por debajo de 4500. Pero si las expectativas de recorte de tasas vuelven o aumentan los riesgos geopolíticos, el escenario puede cambiar rápidamente.

En realidad, veo que el escenario más probable es una oscilación amplia entre 4500 y 4800 dólares, con el mercado defendiendo los niveles actuales sin una capacidad clara para una ruptura fuerte al alza en el corto plazo. La corrección que ocurrió fue natural tras un ascenso tan rápido, pero eso no significa un colapso a largo plazo.

Lo importante para el trader ahora es no invertir todo su capital de una sola vez. Lo mejor es dividir las entradas en etapas, poner un stop loss claro y aprovechar las herramientas disponibles en plataformas confiables que ofrezcan buenos gráficos y alertas de precio. El oro en 2026 no es una apuesta sencilla, sino un trading que requiere entender los motores fundamentales y la lectura técnica en conjunto.
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