Recientemente, el dólar australiano ha tenido un fuerte impulso, alcanzando los 0.7277 a principios de mayo, un nivel que no se había visto en casi cuatro años. Vi que desde principios de año, el dólar australiano frente al dólar estadounidense ha aumentado más del 8%, lo cual es un buen desempeño entre las monedas del G10.



La lógica detrás no es complicada. Por un lado, el Banco Central de Australia ha estado subiendo las tasas de interés de manera continua, y en mayo volvió a subir 25 puntos básicos hasta el 4.35%, siendo ya la tercera subida consecutiva. El mercado también espera que en el tercer trimestre del año pueda haber otra subida, por lo que la ventaja en las tasas del dólar australiano sigue allí. Por otro lado, la relajación de la situación entre EE. UU. e Irán también ha impulsado la preferencia por el riesgo, mejorando mucho el ánimo del mercado.

Desde una perspectiva de inversión, el dólar australiano ahora tiene la tasa de interés más alta entre las monedas del G10, además Australia tiene ventajas en energía y sigue beneficiándose de la demanda de metales industriales impulsada por la infraestructura de IA, lo que atrae flujos de capital. Los analistas esperan que el dólar australiano tenga espacio para subir, con algunas instituciones viendo que en el segundo trimestre podría llegar a 0.73, en el tercer trimestre a 0.74, e incluso en el cuarto trimestre podría alcanzar 0.75. Por supuesto, estas son solo predicciones, y todo dependerá de la postura de la Reserva Federal y de los cambios en la geopolítica.
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