Estos días, la sensación más evidente al mirar el mercado es: cuando la liquidez se seca, la palabra "comprar en la caída" suena como una broma.


El spread se amplía, el deslizamiento aumenta, las órdenes pendientes son tan delgadas como papel, y si algo sale mal, ni siquiera puedes retirarte rápidamente.
Por eso, mi prioridad ahora es simple: sobrevivir primero, luego buscar gangas.

Mi capacidad para mantener la calma se debe principalmente a un hábito muy arraigado: en cualquier transferencia/firma, me obligo a detenerme 10 segundos, revisar las primeras y últimas cifras de la dirección y el contenido de la autorización, sin importar cuán apurado esté, sin excepciones.
Cuanto más salvaje sea el mercado, más intensa sea la temporada de airdrops, y más los plataformas de tareas te hagan sentir como en un control de asistencia en el trabajo, menos quiero perderme en la carrera por el ritmo.
Menos movimientos, menos autorizaciones, posiciones más pequeñas, total, las oportunidades seguirán llegando, y solo hay una vida.
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