Creo que hay muchas personas que todavía no entienden por qué es tan importante revisar el estado de resultados o estado de pérdidas y ganancias. En realidad, es una herramienta que nos ayuda a tener una visión general de si el negocio está avanzando o desacelerándose.



El estado de resultados es un documento financiero que muestra que en un período determinado, la empresa tuvo ingresos, cuáles fueron los gastos y, finalmente, cuánto quedó en ganancia o pérdida. Es decir, ingresos menos gastos igual a ganancia o pérdida.

Lo que la mayoría de las personas no saben es que el estado de pérdidas y ganancias tiene varios niveles de utilidad que indican diferentes aspectos, como por ejemplo, la utilidad bruta que muestra cuánto podemos establecer el precio del producto por encima del costo, la utilidad operativa que indica la dirección en la que va la gestión del negocio, y la utilidad neta que muestra cuánto queda después de restar todos los gastos.

El cálculo tiene un principio básico: ingresos totales menos el costo de ventas da la utilidad bruta; luego, restando los gastos como publicidad, alquiler de oficina, salarios, obtenemos la utilidad operativa; después, restando los gastos financieros y los impuestos, se obtiene la utilidad neta, que es el número final.

El estado de pérdidas y ganancias tiene dos formatos: uno en el que el reporte sigue un orden de ingresos a utilidad neta, contando una historia que facilita su lectura; y otro en formato de cuenta, donde los gastos se colocan a la izquierda y los ingresos a la derecha, lo que permite verlo claramente y facilitar la verificación.

Para leer bien el estado de pérdidas y ganancias, primero hay que verificar a qué período corresponde: mensual, trimestral o anual. Luego, determinar si hay ganancia o pérdida, y analizar de dónde provienen los ingresos y qué gastos podrían reducirse.

La importancia del estado de resultados radica en que nos ayuda a ver la eficiencia en la generación de ganancias, a analizar la situación financiera y a planear estrategias para ajustarse y que el negocio siga creciendo.

Pero quiero advertir que las decisiones de inversión no deben basarse únicamente en el estado de resultados. También hay que considerar otros factores, como la naturaleza del negocio, el equipo directivo y la información técnica que respalde el crecimiento.
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