El reloj despertador en mi escritorio se ha convertido últimamente en un recordatorio exclusivo para puntos de la red de prueba: cuando llega la hora, apago la computadora. En pocas palabras, practicar es practicar, una vez que empiezas a “esperar” que te pueda hacer ganar dinero, subirte al mercado, cambiar tu destino, sin darte cuenta aumentas el tiempo, los tokens, los scripts, y al final te conviertes en un minero gratuito a su servicio.



Mi límite de pérdida es muy simple: primero establece un límite superior (cuánto tiempo máximo gastar al día, cuántas cadenas o tareas máximo correr), y cuando se alcance, se detiene; luego establece un “umbral de pérdida” (por ejemplo, que empiece a afectar el sueño, el trabajo serio o el estado de ánimo), y de inmediato elimina la notificación, desvincula la billetera, y espera una semana. No me digas “hazlo una vez más y ya está”, esa frase es una autojustificación enseñada por los que te atrapan.

Por cierto, también parece que la pelea por los derechos de autor en los NFT últimamente se ha puesto bastante intensa: todos dicen apoyar a los creadores, pero en realidad siguen buscando liquidez. Lo mismo pasa con los puntos de la red de prueba, no confundas practicar con un salario, cuanto más llenas las expectativas, más fácil será que otros “subasten” tus ganancias. Por ahora, así quedo, cuando suene el reloj me retiro.
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