He descubierto un secreto cruel:


El dinero que gano trabajando ni siquiera es suficiente para pagar las consultas médicas.
Si no trabajo, no gasto mucho;
pero al empezar a trabajar, me doy cuenta de que el ochenta por ciento de mis gastos proviene del trabajo.
El dinero que gano con mucho esfuerzo,
al final solo me queda el veinte por ciento, y todavía tengo que gastarlo en medicina.
Haciendo cuentas por dentro y por fuera,
ni un centavo me queda,
una vez que pasa por el jefe, se va todo.
Si no trabajas, lo máximo que puedes ser es pobre.
Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Fijado