Muchas personas piensan que los futuros son algo complicado, pero en realidad es simplemente un acuerdo para comprar o vender algo en el futuro a un precio fijo. ¿Suena simple? Resulta que no es así, especialmente cuando se trata de riesgos.



Permítanme explicar qué son realmente los futuros. En esencia, son contratos derivados que permiten realizar acuerdos sobre activos — desde café y petróleo hasta acciones y criptomonedas. Una aerolínea puede fijar el precio del combustible para evitar saltos repentinos. Un distribuidor de combustible puede protegerse de la caída de precios. Ambas partes saben lo que recibirán por un precio acordado.

En el mercado de futuros no solo operan empresas que quieren un producto real. También hay especuladores — personas que simplemente juegan con las fluctuaciones del precio del contrato. Si el precio sube, el contrato se encarece y pueden venderlo con ganancia. Esto crea un mercado líquido donde siempre sucede algo.

En cuanto a las acciones, los futuros no solo existen sobre commodities. Se puede negociar futuros sobre empresas individuales, ETF, incluso bonos y Bitcoin. Alguien quiere proteger su cartera de una caída — una venta en corto de un futuro del S&P 500 hace eso. Otro confía en un crecimiento — compra un contrato largo para mayor apalancamiento.

Aquí llegamos a un problema real. ¿Qué son los futuros sin apalancamiento? Simplemente, un juego lento. La mayoría de los traders toman prestado dinero para jugar en el mercado de futuros — esta es la forma principal de convertir pequeñas fluctuaciones en ganancias sustanciales. Pero aquí hay una trampa: si el mercado se mueve en tu contra, puedes perder más de lo que invertiste.

El apalancamiento en el mercado de commodities es mucho más liberal que en el mercado de valores. El corredor puede permitirte 10:1 o incluso 20:1 — mucho más alto que en la negociación de valores. Suena genial, pero las matemáticas son duras: un cambio del 5% en el precio con un apalancamiento de 10:1 significa un 50% de ganancia o pérdida. La CFTC advierte directamente que los futuros son complejos, inestables y no recomendados para principiantes.

Cada contrato de futuros está estandarizado — se especifica la unidad de medida, la cantidad del producto, la moneda, la calidad. Si planeas comenzar, ten cuidado: la mayoría de las personas no quieren terminar con un vagón de cerdos en su patio cuando el contrato vence.

Comenzar a negociar futuros es sencillo: abre una cuenta con un corredor. Él preguntará sobre tu experiencia, ingresos, capital neto — esto para evaluar tu tolerancia al riesgo. Las comisiones y tarifas varían en cada corredor. Algunos ofrecen investigaciones y asesoramiento, otros solo cotizaciones y gráficos.

Si eres principiante, prueba el comercio en papel. Es una forma invaluable de entender cómo funcionan los futuros sin arriesgar dinero real. Incluso los traders experimentados prueban nuevas estrategias en una cuenta virtual. Dedica tiempo a practicar hasta que estés seguro de entender cómo interactúan los mercados, el apalancamiento y las comisiones con tu cartera.
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