Últimamente, ha aumentado la cantidad de conversaciones sobre la quema de criptomonedas. Desde la actualización de bifurcación dura en Londres, la quema de Ethereum ha llamado la atención. Pero en realidad, muy poca gente entiende bien qué es la quema de monedas y en qué se diferencia de la recompra, ¿verdad?



En términos simples, la quema de tokens consiste en enviar criptomonedas a una dirección de billetera que nadie puede acceder, eliminándolas completamente de circulación. Los tokens transferidos a direcciones especiales llamadas direcciones de quema se pierden para siempre. Teóricamente cualquiera puede hacerlo, pero en realidad es como tirar dinero a la basura, por lo que la mayoría de las veces los desarrolladores de proyectos lo hacen estratégicamente. La idea es que si la oferta disminuye, la escasez aumenta y el precio puede subir.

Entre 2017 y 2018, varios proyectos importantes comenzaron a adoptar esta estrategia. Tokens de grandes exchanges, Bitcoin Cash, Stellar, entre otros, estaban realizando quemas para reducir la oferta de tokens. También fue en ese período cuando empezó a ser común que las nuevas criptomonedas comenzaran con una gran cantidad de suministro inicial. Los tokens que empiezan con un precio bajo atraen a los inversores, por lo que los desarrolladores comenzaron a quemar grandes cantidades de tokens posteriormente para aumentar artificialmente su valor.

Sin embargo, la quema no siempre conduce a una subida de precios. Muchos participantes del mercado consideran que en realidad tiene poco o ningún efecto, o solo efectos limitados. Además, es posible manipular el mecanismo de quema para engañar a los inversores. Los desarrolladores pueden enviar tokens a su propia billetera y luego afirmar que los han quemado. También hay casos en los que se usa la quema para ocultar grandes tenencias.

Aquí es donde entra la estrategia de recompra. Las empresas compran tokens en el mercado para reducir la oferta y aumentar el valor general. Es una técnica tradicional en los mercados financieros, conocida como recompra de acciones, y también se ha adoptado en el mundo de los activos digitales. Aunque la recompra y la quema tienen objetivos similares, sus mecanismos son completamente diferentes. Los tokens recomprados se almacenan en la billetera de la empresa y no necesariamente desaparecen de circulación para siempre. En cambio, la quema implica una eliminación definitiva.

El proceso de recompra generalmente se realiza automáticamente mediante contratos inteligentes programados previamente. En los mercados tradicionales, los inversores no pueden predecir completamente las políticas de recompra de las empresas, pero en el mundo de las criptomonedas hay mayor transparencia. Algunas grandes plataformas realizan recompra y quema trimestralmente usando el 20% de sus ganancias, y en la 17ª quema, el 18 de octubre de 2021, se eliminaron más de 1.3 millones de tokens del mercado. El proyecto de Shiba Inu también realiza quemas periódicas a través de una billetera oficial de quema.

Existe también un mecanismo de consenso llamado Prueba de Quema (PoB). Los mineros transfieren tokens a una dirección de quema y los destruyen para obtener el derecho a generar bloques. Es más eficiente en energía que la Prueba de Trabajo, pero presenta riesgos de centralización, ya que favorece a los grandes mineros. Muchos proyectos ajustan esto introduciendo tasas de disminución.

Entre sus ventajas están la mayor escasez, la estabilización de precios y el impulso al crecimiento a largo plazo. También fomenta que los inversores mantengan tokens y aumenta la liquidez. Sin embargo, las monedas deflacionarias pueden reducir el consumo, y si la velocidad de quema supera la tasa de crecimiento, puede obstaculizar la capitalización.

En definitiva, la quema y la recompra son herramientas de estabilización de precios que adaptaron conceptos tradicionales del mercado financiero al mundo blockchain. Grandes proyectos y varias empresas ya las han implementado. Cuanto más fuerte sea la convicción del equipo de desarrollo, más activamente promoverán estas medidas para ajustar el precio del mercado. La quema de criptomonedas ya no es solo una tendencia pasajera, sino que se ha consolidado como una estrategia de gestión del valor del proyecto.
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