Acabo de descubrir una aplicación bastante interesante recientemente - Death Clock. El nombre es bastante impactante, pero la idea detrás tiene una profundidad mayor de lo que piensas. Esta aplicación promete decirte exactamente cuándo morirás, basada en IA y datos de más de 1,200 estudios sobre la longevidad de 53 millones de personas. Con un costo de 40 dólares al año, ha acumulado más de 125,000 descargas desde su lanzamiento.



Su funcionamiento es bastante simple pero efectivo. Ingresa detalles personales como dieta, hábitos de ejercicio, sueño y niveles de estrés. Luego, la IA determinará tu fecha de muerte mediante una predicción personalizada, no solo un promedio general. La aplicación incluso crea una tarjeta de fallecimiento completa con la imagen de la Muerte y un reloj de cuenta regresiva de los segundos que te quedan de vida. Bastante sombrío, pero también bastante realista.

Brent Franson, quien creó esta aplicación, dice que no es un juego. En realidad, es una actualización de las hojas de cálculo de seguros que las compañías de seguros y los gobiernos han usado durante siglos. Pero la gran diferencia es que ya no se basa en números promedio.

¿Por qué es esto importante? La longevidad no es solo un asunto personal. Es la base de todo el sistema financiero: seguros, fondos de pensiones, programas de bienestar social. Todo se basa en estimaciones de longevidad para decidir primas, pensiones y otras políticas. Estados Unidos actualmente usa modelos de mortalidad obsoletos en comparación con otros países desarrollados, por lo que IA como esta podría cambiar su perspectiva.

La Administración de Seguridad Social de EE. UU., por ejemplo, solo predice que un hombre de 85 años tiene un 10% de probabilidad de morir en un año, con un promedio de 5,6 años restantes. Pero esa cifra no es útil para individuos específicos. Death Clock pasa por alto los valores promedio y ajusta la predicción según tu información única, lo que representa un salto realmente significativo.

Este enfoque ha llamado la atención en círculos académicos. La Oficina Nacional de Investigación Económica publicó recientemente dos artículos sobre mortalidad y su impacto económico. Un artículo argumenta que las políticas basadas en la edad, como la jubilación obligatoria, están desfasadas: las personas envejecen de manera diferente, y su capacidad no siempre coincide con el calendario. La predicción personalizada puede ayudar a cambiar el enfoque de la edad a la función real.

Pero aquí es donde se vuelve complicado. Si las predicciones de IA sobre la longevidad se vuelven más precisas, las consecuencias serán enormes. Para las personas, podría significar una planificación financiera más inteligente: decisiones de ahorro, inversión y retiro basadas en predicciones más precisas en lugar de conjeturas. Para los gobiernos y las empresas, las apuestas son aún mayores. Los fondos de pensiones, seguros de vida, todo depende de las estimaciones de longevidad. Si la gente vive más de lo previsto, los fondos se agotarán. Si mueren antes, los recursos se desperdiciarán.

Vivir más tiempo también trae desafíos propios. La jubilación más larga significa que hay que ahorrar más. Las estrategias de inversión pueden necesitar cambiar a activos más riesgosos, con mayores rendimientos. Los estándares basados en la edad podrían volverse obsoletos si los datos personalizados se convierten en la norma.

Pero aquí está el gran problema: no todos se beneficiarán por igual. La longevidad no solo es cuestión de salud, sino también de dinero. Los estadounidenses ricos viven mucho más que los pobres: a los 40 años, el 1% de los hombres más ricos vive 15 años más que el 1% más pobre. Un economista galardonado con Nobel llama a estas muertes por desesperación debido a la desigualdad económica.

Tu capacidad para cambiar la predicción de tu fecha de muerte depende de tus recursos. La aplicación sugiere cambios en el estilo de vida, pero no todos pueden pagar alimentos más saludables, membresías en gimnasios o vacaciones para reducir el estrés. Si no se abordan estas desigualdades, las herramientas de IA podrían ampliar la brecha en lugar de cerrarla.

Hay otra cosa: hay factores intangibles que la IA no puede calcular. La soledad reduce la longevidad. La gratitud puede prolongarla. Un estudio de Harvard muestra que las mujeres que sienten más gratitud tienen un 9% menos de riesgo de morir en los próximos tres años. Estos factores son difíciles de cuantificar, pero son importantes.

En general, cuando ves tu fecha de muerte en Death Clock, no solo obtienes un número: obtienes una oportunidad para reconsiderar tus planes financieros, tu salud y lo que realmente importa. Aunque sea sombrío, te obliga a enfrentar la realidad: los datos personalizados están cambiando la forma en que entendemos la longevidad, y eso afectará todo, desde las políticas públicas hasta nuestras decisiones personales.
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