He notado que muchos novatos en criptomonedas cometen el mismo error: simplemente compran una moneda y esperan, esperando que suba de valor. ¿El resultado? Quedan atrapados en una operación durante semanas, pierden de vista su objetivo y luego venden con pérdida. Aquí es donde resulta útil hacer un cálculo correcto del beneficio.



El beneficio no es algo complicado. En esencia, es el precio objetivo de venta que determinas de antemano. Cuando entras en una posición, ya debes saber a qué porcentaje de ganancia quieres salir. Es como poner un stop-loss, pero en la dirección positiva.

La fórmula es sencilla: el precio objetivo es igual al precio de entrada multiplicado por uno más el beneficio en porcentaje, dividido entre cien. Suena más complicado de lo que realmente es.

Veamos ejemplos. Compraste una moneda por mil USDT, quieres un 0.5% de beneficio. Multiplicas mil por 1.005 — obtienes 1.005. Eso es todo, colocas una orden de venta a ese precio. O en otro caso: entraste a 0.328, apuntas a un 0.6% de ganancia. Calculas 0.328 multiplicado por 1.006 — aproximadamente 0.330. A ese precio sales.

Ahora la pregunta principal: ¿qué porcentaje de beneficio poner? Si quieres evitar quedarte atrapado y mover dinero con frecuencia, toma entre 0.3% y 0.6%. Si la moneda es muy volátil, puedes subir hasta 0.7%–1%. Más de 1.5% ya es arriesgado, especialmente si el mercado no está en tendencia alcista. Hay muchas probabilidades de que el precio no llegue a tu objetivo y termines en pérdida.

Lo importante a tener en cuenta es que la comisión de la bolsa consume aproximadamente 0.1% al entrar y 0.1% al salir. En total, se llevan unos 0.2% simplemente así. Por lo tanto, si pones un beneficio menor a 0.2%, en realidad no ganarás nada, solo perderás en comisiones. Si pones 0.5%, la ganancia neta después de todas las tarifas será aproximadamente 0.3%. Esto hay que considerarlo.

¿Qué pasa si no consideras el beneficio? La primera opción — pones un beneficio demasiado pequeño, la comisión se lo come y terminas en negativo. La segunda opción — pones un beneficio muy grande, esperas una semana, el precio no llega y sales con pérdida. La tercera opción — no pones nada y operas por intuición. Es como viajar a una ciudad desconocida sin GPS.

Mi consejo: siempre calcula primero. No hagas a ojo. Es mejor realizar cinco operaciones exitosas con un 0.5% cada una, que una ambiciosa al 5% que no alcanzarás. Operar no es cuestión de intuición, es matemáticas. Si sabes a qué precio sales, controlas la situación, no la situación a ti.
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