Muchas veces la gente piensa que "no pueden razonar", pero el problema a menudo no está en la buena o mala expresión, ni en si la otra persona es inteligente o no, sino en que tus palabras simplemente no han entrado en el sistema que realmente funciona para la otra parte. En otras palabras, tu lógica no ha encontrado la "entrada efectiva". Primero, las reglas son diferentes: tú estás usando hechos y lógica, pero la otra persona puede estar considerando su postura, identidad o emociones.

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