No soy muy bueno explicando esas grandes verdades de la "tecnología negra de la interoperabilidad", pero estos días, mientras tomaba té y revisaba las discusiones sobre IBC/puentes, tuve una sensación: una interoperabilidad en realidad es pagarle a un conjunto de componentes, y también es una oportunidad para que ellos se echen la culpa. En pocas palabras, no solo confías en la cadena A y la cadena B, sino que también debes confiar en si el cliente ligero/mecanismo de validación es confiable, si el relé (relayer) no se hará el muerto, si el orden de los mensajes y la gestión de tiempos de espera no causarán problemas, y si la ejecución en la cadena objetivo no será interrumpida por permisos extraños o actualizaciones... Los puentes son más directos, muchas veces simplemente "multifirma + operación", la calidad del espectáculo depende mucho de cómo se comporten en el día de la crisis. Por cierto, también hay mucho ruido sobre los derechos de autor en NFT: por un lado quieren ganar más, por otro lado piensan que afecta la liquidez; en la interoperabilidad pasa algo similar, quieren seguridad y buena experiencia, pero al final, quien asume el costo de confianza suele ser quien sale perdiendo. De todos modos, ahora al ver la interoperabilidad, primero pregunto: ¿en el peor escenario, en quién realmente confío? Entenderlo bien antes de presionar el botón, no hay prisa aunque el té se enfríe.

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