Me doy cuenta de que soy bastante típico: cuando gano, pienso "bueno, más o menos", y cuando pierdo, aunque sea solo una pérdida flotante, antes de dormir reviso las velas un par de veces, cuanto más las miro, más claro tengo. En realidad, las ganancias flotantes son como el aire, las pérdidas flotantes como una piedra que te oprime, sé que si no vendo no cuenta como pérdida, pero mi cerebro automáticamente escribe el peor escenario.



Recientemente esa cadena pública principal no iba a actualizarse y mantenerse, y en el grupo empezaron a especular si la ecología se migraría o no, y también me puse un poco ansioso. En realidad, que un proyecto se mude no es cosa de una noche, pero esos números rojos en la cuenta hacen que el tiempo parezca más largo, y uno piensa que "todo va a terminar pronto". De todos modos, mi método actual es mirar menos el mercado, más las actualizaciones del producto y los datos de los usuarios, avanzar despacio, sin dejar que mis emociones me arrastren.
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