¿Alguna vez has notado cómo Elon Musk parece tener esa complexión esculpida de manera antinatural? Sí, resulta que quizás no sea por machacar en el gimnasio. Hay toda una tendencia en Silicon Valley en este momento donde los ultra-ricos básicamente hackean sus cuerpos con lo que llaman 'fármacos de longevidad'. El ingrediente principal es péptido liberador de hormona de crecimiento, y los datos clínicos son increíbles: supuestamente es varias veces más efectivo para construir músculo y quemar grasa en comparación con el entrenamiento natural. ¿La pega? Viene con algunos efectos secundarios, incluido ese aspecto hinchado y sobrecargado que quizás reconozcas en ciertos multimillonarios. Esto no es algo que puedas conseguir con una membresía de gimnasio. Estamos hablando de dinero de coche de lujo para un curso completo de tratamiento. Cuando se les pregunta al respecto, la respuesta habitual es 'sin drogas ilegales' pero también 'sí, estamos haciendo algunos protocolos legales de anti-envejecimiento'. Mientras tanto, las personas normales todavía cuentan macros y gramos de proteína, y los ricos están literalmente reescribiendo la biología a nivel molecular. Pero aquí está lo interesante: esto ya no se trata solo de lucir musculoso. Esto es solo el comienzo. Están aplicando la misma estrategia a envejecer en sí mismo. La brecha de riqueza no está ocurriendo en el gimnasio o en la pista. Está ocurriendo en la farmacia. La futura división de clases se va a escribir en tus células, no en tu estado de cuenta bancaria.

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