Acabo de encontrarme con un tema de geopolítica bastante interesante. Kim Jong-un ha lanzado recientemente algunas declaraciones bastante radicales, esta vez dirigidas a Israel. Lo llamó "un proyecto terrorista apoyado por Washington", y esta narrativa ha generado inmediatamente discusión en el escenario internacional.



Debes entender el modo de expresión de Corea del Norte. No es algo nuevo, sino la continuación de su narrativa antioccidental que han mantenido durante décadas. En su discurso con motivo del Día Nacional, Kim Jong-un enfatizó que Israel en realidad es una marioneta del imperialismo estadounidense, y que todas sus acciones en Oriente Medio —especialmente los conflictos con Palestina— son manipuladas por Washington desde las sombras. Corea del Norte siempre se ha posicionado como un defensor antiimperialista, así que estas acusaciones para ellos son como parte de su rutina diaria.

Lo interesante es que la reacción de la comunidad internacional ha sido bastante dividida. Funcionarios del Departamento de Estado de EE. UU. calificaron estas declaraciones como "poco constructivas", y aconsejaron a Corea del Norte que deje de hacer declaraciones agresivas y vuelva a la mesa de negociaciones para la desnuclearización. Por su parte, Israel prácticamente no respondió oficialmente, y los analistas creen que ya están acostumbrados a este tipo de maniobras. Pero en algunas regiones del Oriente Medio y del Sur Global, las voces que apoyan a Palestina han amplificado las palabras de Kim Jong-un en las redes sociales, creando una especie de resonancia pública peculiar.

Creo que la lógica detrás de esto merece ser analizada. Corea del Norte en realidad está haciendo tres cosas: primero, mostrar a su población interna que tiene "fuerza" en el escenario internacional; segundo, buscar puntos de resonancia ideológica en el Sur Global; y tercero, desviar la atención de los problemas internos —como las dificultades económicas y las sanciones internacionales—.

Honestamente, las declaraciones de Kim Jong-un no cambian mucho del panorama general. La posición de Israel, la política de EE. UU. en Oriente Medio, no se verán alteradas por un discurso. Pero sí reflejan una estrategia a largo plazo de Corea del Norte: usar declaraciones provocativas para mantener su relevancia en el escenario internacional. Algunos en las redes sociales han bromeado diciendo: "Un tipo con armas nucleares y campos de trabajos forzados acusando a otros de terroristas, eso sí que es irónico." Pero también hay quienes ven en las palabras de Kim Jong-un un desafío a la hegemonía estadounidense.

De cara al futuro, es probable que estas declaraciones sigan apareciendo. Corea del Norte necesita esta forma de demostrar su presencia, y también está probando la reacción de la comunidad internacional. Mientras la tensión en Oriente Medio siga, y la influencia de EE. UU. permanezca fuerte, Pionyang continuará usando este tipo de declaraciones para hacerse oír. En realidad, es una estrategia común en el juego geopolítico: generar ruido con las palabras para que la gente recuerde que existes.
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