Hay un ángulo geopolítico interesante en juego en el mundo cripto en este momento que no siempre recibe la atención que merece. Jeremy Allaire de Circle sugirió recientemente que una stablecoin respaldada por yuan podría surgir de manera realista en 3-5 años, y honestamente, ese comentario va directo al corazón de cómo los países ahora compiten por influencia monetaria a través de la tecnología en lugar de solo políticas.



La imagen más amplia aquí es fascinante. Mientras Beijing impulsa su e-CNY a nivel nacional y aprieta las tuercas a los tokens privados vinculados al RMB, existe esta tensión subyacente entre las monedas digitales centralizadas y el floreciente ecosistema de stablecoins. China prohibió explícitamente en febrero la emisión offshore no autorizada de stablecoins vinculadas al yuan, considerándolas actividades financieras ilegales. Ese movimiento señala algo claro: Beijing quiere controlar cómo se mueve su moneda a nivel global.

Mientras tanto, el dominio del dólar sobre las stablecoins sigue siendo prácticamente implacable. USDC alcanzó aproximadamente 76 mil millones en circulación recientemente, un aumento del 72% interanual. Eso no es solo un número, refleja una confianza sostenida del mercado en la estabilidad denominada en dólares. Datos de Outlier Ventures muestran que las stablecoins respaldadas por USD aún representan el 99.8% de toda la oferta de stablecoins denominadas en fiat. Incluso durante las tensiones del conflicto entre EE. UU. e Irán, la demanda de dólares digitales portátiles se disparó a medida que los usuarios buscaban certeza en las liquidaciones en los mercados cripto.

Lo que hace que el comentario de Allaire sobre la stablecoin de yuan sea significativo es que enmarca las monedas tokenizadas como una forma para que los países extiendan su alcance monetario a través de las fronteras sin depender necesariamente de las vías bancarias tradicionales. Para China, eso podría teóricamente significar un uso más fácil del RMB en el extranjero en un mundo más tokenizado. Pero aquí está el truco: Beijing no está dispuesto a dejar que los actores privados manejen ese escenario. Están construyendo el e-CNY como su vehículo insignia mientras simultáneamente toman medidas enérgicas contra todo lo que no puedan controlar directamente.

La tensión regulatoria es real. Por un lado, tienes jurisdicciones experimentando con dinero digital y adoptando la tokenización. Por otro, China deja claro que la estabilidad financiera y la soberanía monetaria superan las ganancias de eficiencia de las vías de pago descentralizadas. Queda por ver si otros gobiernos seguirán el ejemplo de China con su enfoque de CBDC primero y restricciones a las stablecoins privadas.

Para quienes siguen el cripto y el papel de China en la configuración de las finanzas digitales, los próximos trimestres son importantes. Estén atentos a cualquier anuncio de colaboración formal entre Circle u otros socios sobre la tokenización del yuan. También vigilen si Beijing relaja o refuerza las restricciones sobre las stablecoins en RMB. Esas señales dirán mucho sobre cómo evoluciona el panorama global de stablecoins y cómo se configura realmente la infraestructura de pagos cuando los países dejan de tratar a las criptomonedas como una preocupación marginal y comienzan a considerarlas como infraestructura monetaria central.
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