Recientemente vi que un ex alto ejecutivo de un intercambio de derivados publicó algunos puntos de vista interesantes, que vale la pena analizar en profundidad. Él cree que la creación de una reserva estratégica de Bitcoin por parte de Estados Unidos puede no ser tan simple, ya que hay muchos riesgos ocultos detrás.



La lógica central en realidad es muy sencilla: la compra y venta de activos por parte del gobierno generalmente se hace por intereses políticos y no económicos. Puedes comprar lo que puedas vender, lo que significa que Bitcoin finalmente no puede escapar del torbellino de los juegos políticos. Desde un punto de vista puramente económico, ¿realmente tiene Bitcoin un significado estratégico tan grande para el gobierno de Estados Unidos? No necesariamente. Algunos incluso podrían afirmar que la misión se ha cumplido y luego venderlo, dependiendo completamente de las necesidades políticas.

Lo que es aún más preocupante son los problemas en el ámbito regulatorio. La estrecha relación reciente entre la comunidad de criptomonedas y el nuevo gobierno probablemente sea aprovechada por algunas grandes instituciones para fortalecer su monopolio en el mercado. Aquellos participantes con acceso privilegiado serán más propensos a excluir a posibles competidores del mercado. Esto no es una teoría conspirativa, sino una tendencia natural en la estructura de poder.

En cuanto a las tendencias a corto plazo, este ex alto ejecutivo predice que Bitcoin podría retroceder a un rango de 70,000 a 75,000 dólares. La razón es que las criptomonedas en realidad no están en la lista de prioridades de los altos niveles de decisión. Aunque algunos en la industria han hecho mucho esfuerzo para que un líder suba al poder, parece que estos beneficios políticos están sobrevalorados. Comparado con la velocidad de avance de aranceles u otras políticas económicas, el progreso en temas de criptomonedas es mucho más lento.

Lo interesante es que el precio actual de Bitcoin ya ha superado los 77,700 dólares, lo que refleja expectativas complejas del mercado respecto a las perspectivas políticas. Si en el corto plazo no hay nuevas políticas que impulsen el mercado, podrían surgir presiones de corrección. Sin embargo, todo esto son solo observaciones del mercado; el rumbo exacto aún dependerá de las futuras políticas y del sentimiento del mercado.
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