Acabo de notar un punto interesante en la política petrolera global. Cuando hablan de países por reservas de petróleo, generalmente piensan en Arabia Saudita o EE. UU., pero la realidad es mucho más compleja.



Venezuela tiene en el subsuelo aproximadamente 303 mil millones de barriles de petróleo, más que cualquier otro país en el planeta. Casi una quinta parte de las reservas probadas mundiales. Suena como un boleto de oro, ¿verdad? Pero aquí está el problema: la mayor parte de ese petróleo es extrapesado, su extracción es más cara y difícil. Además, la inestabilidad política, las sanciones y la confiscación de petroleros por parte de EE. UU. han convertido a la industria petrolera venezolana en ruinas. Actualmente, el país produce menos de un millón de barriles al día, aunque históricamente producía mucho más.

Arabia Saudita, con sus 267 mil millones de barriles, es una historia completamente diferente. Su petróleo es de fácil acceso, barato de extraer, y los saudíes saben cómo manipularlo. De hecho, regulan los precios globales a través de la OPEP+, actuando como un "equilibrador" del mercado. Esa es una verdadera autoridad.

Irán ocupa el tercer lugar con 209 mil millones de barriles, pero las sanciones han asfixiado su exportación. Aunque es interesante que, incluso con restricciones globales, en 2025 Irán logró alcanzar su máximo de exportación en siete años, lo que significa que encontró formas de evadir las restricciones. Contrabando, compradores en la sombra, todo como de costumbre.

Canadá ocupa el cuarto lugar con 163 mil millones de barriles, pero casi todo son arenas bituminosas de Alberta, caras y con alto consumo energético para su extracción. Los canadienses están más preocupados por la competencia de Venezuela, si esta vuelve al mercado.

Irak, EAU, Kuwait: todos controlan enormes reservas, pero cada uno enfrenta sus propios problemas. Irak sufre por la inestabilidad, Rusia ha sido sancionada. EE. UU. en realidad no depende tanto de reservas, sino de la tecnología de extracción de esquisto.

Viendo este panorama, una cosa está clara: las reservas de petróleo de los países no son solo geología, son geopolítica. Quién controla la extracción, quién puede exportar, quién está sancionado: todo esto determina el verdadero poder en el mercado mundial. Venezuela puede tener más que nadie, pero Arabia Saudita sigue siendo la reina. Es interesante ver cómo evolucionará esto en el futuro.
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