Últimamente he ido descubriendo cada vez más que entender la psicología humana es realmente una materia obligatoria. Ya sea en el amor, en el trabajo o en las relaciones interpersonales, siempre hay algunas leyes psicológicas interesantes detrás.



Primero hablemos del amor. La psicología del costo hundido es especialmente dolorosa, la han experimentado el 90% de las personas. Aunque saben que la otra persona es un idiota o una tonta, todavía no pueden dejarlo, no porque realmente lo amen mucho, sino porque han invertido demasiado y les cuesta mucho soltar. Cuanto mayor es el costo invertido, más difícil es escapar. La ley de la reciprocidad también es muy realista: cuando no lo amas, él te ama más a ti; pero en cuanto muestras debilidad, él no te valora. Por eso, la forma más inteligente es mantener el misterio y la calma, hacer que la otra persona tenga curiosidad por ti, en lugar de estar siempre humillándote y lamiéndolo.

En la psicología humana también hay una verdad muy cruel llamada la ley del fin de la curva. Una persona que ha hecho 99 buenas acciones, basta con que haga una mala para que sea considerada una mala persona. Lo mismo funciona al revés: si ha hecho 99 malas acciones, pero hace una buena, los demás lo considerarán una buena persona. Por eso, la primera impresión y la última impresión son tan cruciales.

Sobre las debilidades humanas, el efecto del fruto prohibido es especialmente interesante. Cuanto más quieres ocultar tus defectos, más atención atraerás, como por ejemplo la línea del cabello que se va retrocediendo. El efecto Pandora también existe: las personas tienen una especie de psicología de rebelión, cuanto más les prohíbes algo, más quieren tenerlo; cuanto más me niegas algo, más deseo tenerlo. En el fondo, las personas con baja autoestima suelen querer ver a otros fallar en público. Aquellos que no logran nada afuera, en casa tienden a ser más agresivos.

La psicología humana también me enseñó una técnica muy práctica llamada el efecto del umbral de entrada. Una vez que alguien acepta una petición insignificante, es más probable que acepte una petición más grande. El efecto de la cara también es similar: si primero haces una petición grande y te la rechazan, al pedir algo más pequeño, la otra persona generalmente se sentirá incómoda y no podrá rechazarlo.

El efecto de la ventana rota se puede ver en la vida cotidiana. En un lugar limpio, la gente se siente avergonzada de tirar basura. Pero en cuanto aparece la primera basura, otros no dudarán en seguir la tendencia. Cualquier pequeña acción, si no se detiene al principio, crea una corriente que es muy difícil de cambiar. El efecto de los 12 segundos también merece atención: la ira por algo dura solo 12 segundos; pasado ese tiempo, la persona vuelve a la calma. Lamentablemente, la mayoría de las personas están controladas por esos 12 segundos y terminan haciendo cosas de las que luego se arrepienten.

También hay leyes más interesantes. El efecto del puente colgante nos dice que podemos llevar a alguien que nos gusta a un lugar y decirle que es nuestro escondite secreto, así podemos acercar rápidamente la relación. El efecto de la jaula explica por qué cuanto más posees, menos estás satisfecho; por ejemplo, compras un par de zapatos y quieres combinarlo con ropa, cuanto más tienes, más deseas.

El efecto de Franklin también es muy interesante: las personas a las que ayudaste alguna vez quizás no te devuelvan nada, pero quienes te ayudaron antes suelen estar más dispuestos a ayudarte otra vez. El efecto de la generación nos recuerda que aprender conocimientos existentes no es tan rápido como practicar por uno mismo; solo haciendo las cosas con las propias manos se aprende realmente.

Por último, mencionaré el efecto Rosenthal: si eres una persona introvertida o socialmente ansiosa, la mejor estrategia es etiquetarte a ti mismo como extrovertido en tu primera presentación, porque el comportamiento humano está influenciado por la percepción consciente. El efecto hippocampo también es común: esa sensación de haber visto algo antes suele ser porque el cerebro ha recordado una película o novela que ya había visto. El efecto de la causa reciente es muy común en el trabajo: la última persona en hablar suele ser más convincente, por eso los líderes siempre hablan al final.

Hablando sinceramente, profundizar en la psicología humana es aprender a entender mejor a uno mismo y a los demás. Estas leyes no son para manipular a otros, sino para ayudarnos a evitar caminos equivocados en las relaciones humanas complejas.
Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Fijado