En el mercado de acciones japonés, hay algunos traders legendarios. Entre ellos, los más famosos son BNF y Takashi Kotegawa. Ambos comenzaron a operar desde sus años universitarios, empezando con capitales pequeños y aumentando gradualmente sus activos. Luego, en 2005, llamaron la atención de repente con el incidente de orden erróneo en J-COM. Ese día, Takashi Kotegawa ganó 600 millones de yenes, y BNF incluso más, logrando en solo 10 minutos obtener 2 mil millones de yenes. Considerando las tasas de cambio de esa época, es una suma considerable.



Lo interesante es que, en un entorno de trading japonés generalmente modesto, estos dos compartieron públicamente su filosofía de trading. BNF reveló por primera vez su estrategia de tendencia, y Takashi Kotegawa también compartió principios prácticos de tendencia que tienen valor. Después, muchos traders estudiaron esto y lo aplicaron en sus propias operaciones.

Para entender el método de BNF, primero hay que saber qué hacía en las etapas iniciales. Entre 2000 y 2003, debido al colapso de la burbuja de internet, los mercados bursátiles en todo el mundo estaban en declive. El mercado japonés no fue la excepción, y los inversores estaban pesimistas. Pero aquí está el punto clave: incluso en un mercado bajista, no siempre el mercado continúa bajando de manera unidireccional. Desde la desesperación, surgen rebotes, y los precios fluctúan hacia arriba y hacia abajo. BNF buscaba precisamente estos momentos de rebote.

Se concentraba en encontrar acciones subvaloradas. Prestaba atención a las acciones con una desviación respecto a la media móvil de 25 días que mostraba un gran negativo, buscando aprovechar el rebote. Por ejemplo, si la media de 25 días era 100 yenes y el precio actual era 80 yenes, la desviación sería -20%. Tal situación puede ser una señal de que el precio está severamente subvalorado. Por otro lado, si el precio está en 120 yenes y la desviación es +20%, podría indicar que está sobrecalentado a corto plazo. Este criterio de juicio varía según la industria y el tamaño de la acción, pero BNF establecía sus propios estándares adaptados a las características de cada una.

A partir de 2003, el entorno del mercado cambió. Con reformas y la recuperación de la economía mundial, el mercado bursátil entró en una tendencia alcista, y la estrategia de BNF también evolucionó. De la compra en mínimos, pasó a una estrategia de tendencia. Este cambio hizo que sus activos saltaran de 100 millones a 8 mil millones de yenes.

El estilo de BNF se centra en el trading a corto plazo, manteniendo entre 20 y 50 acciones simultáneamente en un día. Esto evita la concentración de riesgo en una sola acción y permite diversificar en varias. Las acciones compradas en ese día se mantienen hasta la noche, y al día siguiente se realiza la toma de ganancias o la venta para limitar pérdidas. Este ciclo se cumple rigurosamente. También aprovecha hábilmente la correlación del mercado en general. Por ejemplo, si una empresa en la industria del acero empieza a subir, busca otras acciones similares que aún no hayan subido y que cumplan con ciertos criterios, comprándolas para aprovechar la tendencia general.

Por otro lado, el enfoque de Takashi Kotegawa es diferente. Más que una estrategia concreta, se basa en principios de tendencia. Su idea es simple: las acciones que suben continuamente tienden a seguir subiendo, y las que caen continuamente tienden a seguir bajando. La mayoría de las personas ven los movimientos del mercado como un juego de probabilidades 50/50, pero el mercado no mantiene ese equilibrio. Lo fuerte se vuelve más fuerte, y lo débil más débil. Esa es la esencia del mercado.

Un error común es pensar que una acción que ha subido mucho pronto bajará. Por eso, muchos compran durante las caídas a corto plazo. Pero en un mercado alcista, esperar demasiado puede hacer que pierdan la tendencia general. Nadie sabe exactamente cuándo bajará.

Y sobre la gestión de pérdidas: muchas personas aumentan su inversión después de una pérdida. Pero Takashi Kotegawa dice claramente que apostar más en una orden fallida generalmente solo amplía la pérdida. Lo importante no es la tasa de ganancia, sino las ganancias totales de la cuenta. En el mercado, el riesgo y las pérdidas son inevitables. Lo que hay que evitar no son las pérdidas en sí, sino el retraso en cortar las pérdidas. El objetivo es obtener grandes beneficios con pérdidas pequeñas.

Ambos advierten algo en común: el mercado es un sistema complejo y dinámico. Las reglas ampliamente conocidas pronto dejan de ser efectivas. Los traders realmente sobresalientes suelen surgir en medio de grandes colapsos o crisis. Cuando la mayoría se siente impotente y dominada por el miedo, el mercado experimenta grandes fluctuaciones. Cuanto mayores sean esas fluctuaciones, más oportunidades ocultas surgen. La clave está en mantener la calma y actuar rápidamente, destacándose en esos momentos.
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