Es interesante entender la historia de Palestina, especialmente cuando comprendes cuántas capas se han acumulado allí. La región entre tres continentes siempre ha sido un punto de convergencia — no solo de rutas comerciales, sino también de civilizaciones, culturas, la religión ha jugado un papel enorme a lo largo de los siglos.



Si empezamos desde la antigüedad, los cananeos crearon allí ciudades-estado aún en la Edad de Bronce, luego gobernó Egipto, después Asiria, Babilonia, Persia. Alejandro Magno llegó, comenzó la helenización. Pero lo interesante es que — a finales del siglo II a.C. — el reino hasmoneo judío controlaba la mayor parte de la región, hasta que Roma lo anexó todo en el año 63 a.C.

Luego ocurrió lo que cambió Palestina para siempre. Después de las revueltas judías en el año 66, Roma destruyó Jerusalén y el Segundo Templo en el 70. Fue un momento decisivo. Y cuando en el siglo IV el Imperio Romano adoptó el cristianismo, Palestina se convirtió en el centro de esta religión — aquí llegaron peregrinos, monjes, eruditos de todo el mundo.

La conquista musulmana en los años 636-641 trajo un nuevo orden. Luego las cruzadas, los Ayyubíes, los mamelucos, finalmente el Imperio Otomano en 1516 — y casi 400 años de relativa calma. Pero el siglo XX lo cambió todo. La Declaración de Balfour, el mandato británico, la migración judía, la resistencia árabe. El conflicto se intensificó.

En 1948 todo explotó. Israel declaró su independencia, los países vecinos atacaron, comenzó la guerra. 700 mil palestinos huyeron o fueron desplazados — esto se llama Nakba. Al mismo tiempo, unos 850 mil judíos del mundo árabe emigraron a Israel. Después de la guerra, los territorios palestinos fueron divididos entre Jordania y Egipto, pero en 1967 Israel los conquistó durante la Guerra de los Seis Días.

Los intentos de paz comenzaron en 1993 con los Acuerdos de Oslo, se creó la Autoridad Palestina. Pero luego todo se estancó. Hamas rechazó los compromisos, en 2007 tomó Gaza. La religión, el nacionalismo, los territorios — todo se entrelazó de tal forma que encontrar una salida parece casi imposible. En 2012 Palestina obtuvo el estatus de Estado observador en la ONU, pero eso no resolvió nada. La situación sigue congelada, y Palestina continúa siendo uno de los rompecabezas geopolíticos más complejos de nuestro tiempo.
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