Acabo de revisar el informe minorista del Departamento de Comercio de enero y los números son un poco más suaves de lo esperado. Las ventas solo cayeron un 0,2% el mes pasado, lo cual, honestamente, supera la previsión de una caída del 0,4%, pero aún así es negativo. La debilidad provino principalmente de los concesionarios de autos, que sufrieron una caída del 0,9% en enero, así que si excluyes eso, los números sin autos prácticamente se mantuvieron estables. Los economistas apostaban a una ganancia del 0,1% en enero excluyendo vehículos, así que eso fue un fallo. Las tiendas por departamento, las estaciones de gasolina y los minoristas de ropa vieron números bastante malos en enero. Hay cierto debate sobre cuánto de esto es solo ruido por el clima invernal versus una verdadera suavización en la demanda del consumidor. Michael Pearce de Oxford Economics dice que no hay que leer demasiado en la caída de enero, ya que el clima severo claramente jugó un papel. Pero también señala que el aumento en los precios de la gasolina por las tensiones geopolíticas podría ser un obstáculo, aunque está ocurriendo justo cuando empieza la temporada de reembolsos de impuestos. La parte positiva es que los minoristas diversos y no especializados en tiendas en realidad crecieron bastante en enero, y el retail principal (excluyendo autos, gasolina y servicios de alimentos) mostró cierta fortaleza con un aumento del 0,3%. Así que la situación es mixta: el gasto del consumidor no se está desplomando, pero definitivamente hay cierta cautela por ahí.

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