Últimamente he estado observando la tendencia del yen japonés, y he descubierto que la historia del yen en estos últimos diez años en realidad es bastante digna de reflexión. Desde su vez como refugio hasta ahora alcanzando mínimos históricos, ¿qué ha pasado en medio?



Para decir por qué el yen se ha depreciado continuamente, hay que empezar hablando desde la gran terremoto de 2011. Ese terremoto, sumado al tsunami y al accidente en la central nuclear de Fukushima, obligó a Japón a comprar grandes cantidades de dólares para adquirir petróleo y suplir la brecha energética, además de que las exportaciones de turismo y productos agrícolas también se vieron afectadas, reduciendo significativamente los ingresos en divisas. Este fue el punto de inicio de la debilidad del yen.

A finales de 2012, Shinzo Abe asumió el poder e implementó la "Abenomics", y al año siguiente, el Banco Central de Japón, bajo la dirección de Haruhiko Kuroda, anunció una política de expansión monetaria sin precedentes. El banco central dijo que inyectaría en dos años el equivalente a 1.4 billones de dólares en moneda, y como resultado, el yen se depreció casi un 30% en solo dos años. Esta política de flexibilización monetaria estimuló efectivamente la bolsa, pero a costa de una depreciación continua del yen.

Curiosamente, en 2016, el yen incluso se recuperó una vez. A principios de ese año, el banco central implementó tasas de interés negativas, y las preocupaciones por una economía global débil llevaron a que los fondos fluyeran hacia el yen, considerado un refugio tradicional. Además, la votación del Brexit en el Reino Unido generó pánico, y el yen subió cerca de 100 yenes por dólar, alcanzando un máximo en años recientes.

Pero el verdadero punto de inflexión ocurrió en 2021. La Reserva Federal de EE. UU. empezó a endurecer su política, mientras que las tasas en Japón permanecían extremadamente bajas, y muchos inversores comenzaron a hacer arbitraje de tasas —pedir yenes para comprar activos de alto rendimiento—. Este tipo de arbitraje ejerció una enorme presión a la baja sobre el yen.

Después de 2022, la situación se deterioró rápidamente. EE. UU. para hacer frente a la inflación más severa en 40 años, elevó agresivamente las tasas de interés, alcanzando en ocasiones más del 5%. Mientras tanto, el Banco de Japón mantenía una política ultra flexible, con tasas cercanas a cero. Esta divergencia en políticas llevó a una rápida expansión de la diferencia de tasas entre EE. UU. y Japón, y los inversores comenzaron a vender yenes para comprar dólares. Además, la guerra entre Rusia y Ucrania elevó los precios de la energía, y como Japón es un gran importador de recursos, su déficit comercial se amplió continuamente, aumentando aún más la presión a la baja sobre el yen.

En julio de 2024, el yen alcanzó su nivel más bajo en la historia, con el USD/JPY superando los 161-162, el nivel más bajo en 32 años.

Al entrar en 2025, la situación se volvió aún más compleja. A principios de año, el Banco de Japón elevó las tasas al 0.5%, alcanzando un máximo en 17 años, y el mercado pensó que comenzaría un ciclo de subidas, haciendo que el yen se recuperara hasta cerca de 140. Pero esta apreciación no duró mucho, ya que la Reserva Federal empezó a bajar las tasas, y la diferencia de tasas entre EE. UU. y Japón se amplió aún más. Además, tras la llegada de un nuevo primer ministro que continuó con políticas de gasto masivo, el mercado empezó a preocuparse por la situación fiscal de Japón. Aunque en diciembre el banco central elevó las tasas al 0.75%, un nivel que no se había visto desde 1995, el mercado no percibió que la economía japonesa realmente mejorara.

En definitiva, la debilidad a largo plazo del yen refleja los problemas estructurales de Japón: alta deuda, bajo crecimiento, envejecimiento poblacional y una dependencia energética muy elevada en importaciones. Estos problemas no se pueden resolver en el corto plazo, por lo que el mercado mantiene una visión bajista a largo plazo sobre el yen. El futuro de la tendencia del yen dependerá en gran medida de las decisiones de política de EE. UU. y Japón, especialmente de si la diferencia de tasas entre ambos países volverá a ampliarse. Actualmente, el yen se encuentra en su nivel más bajo en la historia, lo que para algunos operadores puede representar una oportunidad, pero el mercado de divisas es muy volátil, por lo que operar con cautela es imprescindible.
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