Según lo que he observado recientemente, el movimiento de la tendencia del yen en 2564 sigue siendo un tema que los inversores en Asia siguen de cerca, especialmente cuando el yen está probando niveles históricos bajos.



Lo interesante es que en los últimos diez años, el yen se ha depreciado más del 30% en comparación con el baht, con el par JPY/THB actualmente negociándose a 0.2176 baht por yen, ligeramente por encima del soporte a largo plazo, pero aún cerca del punto más bajo.

La principal razón de la depreciación del yen proviene de las políticas monetarias divergentes. Japón sigue manteniendo una política de relajación monetaria estricta, con tasas de interés negativas (-0.1%) y control de la curva de rendimiento (YCC), mientras que el Banco Central de Estados Unidos y Europa ya han comenzado a ajustar sus políticas. Esta diferencia en las tasas de interés es lo que mantiene al yen débil.

Sin embargo, hay señales de cambio. El Banco de Japón ha reducido la compra de bonos de 9 billones de yenes a 7.5 billones de yenes en el segundo trimestre de 2025. Esto indica una preparación para salir de la política de relajación extrema, lo que ha impulsado una ligera recuperación del yen.

Hablando de la tendencia del yen para el resto de 2025 y hacia 2026, los principales factores a seguir son:

Primero, la inflación global y las diferencias en las tasas de interés. Si la Fed reduce aún más las tasas, pero Japón mantiene una política restrictiva, esta diferencia podría fortalecer al yen.

Segundo, la dirección de la política monetaria japonesa. Salir de la relajación de manera clara ayudará a fortalecer el yen, pero si se hace lentamente, podría limitar la recuperación.

Tercero, se espera que la economía japonesa sea la quinta más grande del mundo en 2025, con un PIB de aproximadamente 4.19 billones de dólares estadounidenses, lo que subraya la importancia de monitorear la economía japonesa.

Para finales de 2025, si las condiciones siguen las expectativas, el yen podría recuperarse a niveles de 0.2250-0.2300, pero si Japón no cambia claramente su política, el yen podría probar nuevos mínimos.

Hacia 2026, el gráfico a largo plazo del JPY/THB muestra una tendencia bajista continua desde 2012. Si el soporte en 0.2150 se mantiene, el yen podría fortalecerse lentamente hasta 0.2300-0.2400. Sin embargo, si no puede mantener esa base, el yen podría probar nuevos mínimos por debajo de 0.2100, especialmente si Japón continúa relajando su política.

Un aspecto importante que a menudo se pasa por alto es que el yen sigue funcionando como un activo de refugio seguro a nivel mundial. Por lo tanto, si surgen riesgos geopolíticos o crisis financieras, el yen podría fortalecerse rápidamente. Además, los conflictos en Asia podrían aumentar la demanda del yen como activo seguro regional.

Según los indicadores técnicos actuales, 7 señales indican venta, mientras que solo 1 señala compra y 5 son neutrales. Esto sugiere que hay presión bajista en el yen a corto plazo, pero los niveles de soporte a largo plazo podrían indicar un posible cambio de tendencia si cambian las percepciones del mercado.

En resumen, la tendencia del yen en 2564 y hacia 2026 dependerá principalmente de las decisiones del Banco Central de Japón. 2025-2026 podría ser un punto de inflexión importante, ya que la política monetaria japonesa podría cambiar de relajada a restrictiva. Los traders e inversores deben seguir de cerca las señales de política del BOJ, ya que estos cambios afectarán significativamente el tipo de cambio y el mercado bursátil japonés.
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