El mercado de divisas busca señales de Japón en todo momento, especialmente la tendencia del yen que afecta las decisiones de inversión en todo el mundo. Recientemente he notado que los movimientos del yen en este período son cada vez más interesantes, especialmente al observar la gráfica de la tendencia del yen en los últimos tiempos.



El yen es una moneda de gran importancia en el mercado de divisas, con un volumen de comercio que ocupa el quinto lugar en el mundo. Además, funciona como un activo seguro para los inversores globales, lo que hace que analizar la tendencia del yen no sea una tarea sencilla, ya que la política de Japón difiere de la de otras potencias.

Los principales factores que determinan la tendencia del yen son varios. En primer lugar, la política monetaria del Banco de Japón, donde la fijación de tasas de interés y las medidas de control de la curva de rendimiento (YCC) juegan un papel crucial. Cuando el Banco de Japón compra bonos a largo plazo para reducir los rendimientos, esto provoca una depreciación del yen.

En segundo lugar, la política monetaria de otros bancos centrales, como Estados Unidos y Europa, influye en el tipo de cambio del yen. Cuando EE. UU. sube las tasas de interés, el dólar se fortalece, lo que hace que el yen se deprecie rápidamente. En tercer lugar, la tendencia de crecimiento económico, medido por el PIB, también afecta la fortaleza de la moneda. En cuarto lugar, la balanza por cuenta corriente indica cuánta demanda internacional hay por la moneda. Y por último, cuando hay riesgos en los mercados financieros globales, el yen suele fortalecerse como activo seguro.

Volviendo a la situación de 2025, el yen frente al baht tailandés ha estado depreciándose continuamente desde principios de 2021. En los últimos diez años, ha perdido más del 30%, con la caída más fuerte desde 2020 en adelante. Tras la inflación máxima en 2022-2023, los bancos centrales de otros países comenzaron a flexibilizar sus políticas, pero Japón se mantuvo cauteloso.

En el segundo trimestre de 2025, el Banco de Japón redujo su compra de bonos de 9 billones de yenes a 7.5 billones de yenes. Este cambio hizo que el yen se recuperara ligeramente, mientras que el baht se vio impulsado por la recuperación del turismo y el comercio regional, manteniendo la presión sobre el yen frente al baht.

Mirando hacia 2026, la gráfica de tendencia a largo plazo del yen muestra que el tipo de cambio JPY/THB está en una tendencia bajista continua desde 2012. Después de caer por debajo de 0.2400 en 2023, este par ha intentado recuperarse pero no ha logrado mantener el impulso alcista, operando principalmente entre 0.2150 y 0.2250.

Si el soporte en 0.2150 se mantiene y los factores macroeconómicos son coherentes, el yen podría fortalecerse lentamente hasta niveles de 0.2300-0.2400 en 2026. Sin embargo, si no puede sostener la base actual, podría probar nuevos mínimos por debajo de 0.2100, especialmente si Japón continúa con políticas de flexibilización.

Los factores a seguir de cerca en 2026 son tres. Primero, la inflación global y las diferencias en las tasas de interés, ya que los bancos centrales principales podrían adoptar políticas más neutrales. Si la Fed reduce las tasas y Japón mantiene su política, esta diferencia podría fortalecer al yen.

En segundo lugar, la política monetaria del Banco de Japón es un aspecto que los inversores observan. La señal de que Japón podría abandonar una política de flexibilización agresiva, como terminar con tasas de interés negativas o modificar la YCC, podría fortalecer significativamente al yen, aunque el momento sigue siendo clave.

En tercer lugar, la repatriación de fondos y las tensiones geopolíticas. Los inversores institucionales japoneses podrían mover capital de regreso al país en medio de la incertidumbre. La repatriación suele impulsar el yen, y los conflictos geopolíticos en Asia pueden aumentar la demanda del yen como activo seguro regional.

Desde la perspectiva de los indicadores técnicos actuales, el gráfico horario de JPY/THB muestra señales de venta. Aunque 7 de 13 indicadores técnicos señalan "venta", las medias móviles siguen neutrales, indicando que no hay una tendencia clara a corto plazo. Sin embargo, la presión bajista podría indicar una oportunidad de reversión si cambian las percepciones del mercado.

En resumen, la tendencia del yen en 2026 dependerá principalmente de las políticas del Banco de Japón. 2025 podría ser un año de cambio importante, pero será en 2026 cuando los efectos de esas decisiones comiencen a ser evidentes. Los traders e inversores deben seguir de cerca los cambios macroeconómicos, ya que los movimientos del yen afectan a muchos otros activos, desde el dólar y los bonos hasta el mercado bursátil japonés.
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