Hace poco estuve revisando cómo funcionan realmente los fondos cotizados en bolsa y honestamente es uno de esos instrumentos que merece más atención de la que recibe. Un etf básicamente es como tener un fondo que se negocia en tiempo real igual que una acción, pero con la ventaja de que replicas el desempeño de todo un índice o sector completo.



Lo interesante es que estos productos nacieron de una idea que Wells Fargo y el American National Bank implementaron allá en 1973 con los fondos indexados. Pero la verdadera revolución llegó en los 90s cuando el Toronto Stock Exchange lanzó los TIPs 35, y luego en 1993 con el SPDR (SPY), que sigue siendo uno de los más negociados del mundo. Desde entonces los números no engañan: pasamos de menos de una decena en los 90s a más de 8.700 etf en 2022, con activos bajo gestión que saltaron de 204 mil millones de dólares a 9.6 billones.

Ahora bien, ¿por qué la gente está tan enganchada con los etf? Principalmente por tres razones: los costos son ridículamente bajos comparados con fondos tradicionales (entre 0.03% y 0.2% versus más del 1%), la liquidez intradía te permite entrar y salir cuando quieras durante el horario de mercado, y la diversificación es instantánea. Compras un solo etf y ya tienes exposición a decenas o cientos de activos.

Los tipos que existen son bastante variados. Están los etf de índices que replican el S&P 500 o MSCI, los sectoriales enfocados en tech o energía, los de materias primas como oro, los geográficos para acceder a mercados específicos, y también los apalancados o inversos si quieres jugar estrategias más agresivas. Cada uno tiene su propósito.

La mecánica es más simple de lo que parece. Los participantes autorizados crean unidades del etf que se listan en bolsa, y luego el arbitraje hace que el precio se mantenga cercano al valor neto de los activos. Básicamente es un sistema que se autoajusta.

Pero no todo es color de rosa. Los etf especializados pueden tener tracking error, que es cuando el fondo no replica exactamente el índice que supuestamente sigue. Los apalancados amplifican tanto ganancias como pérdidas, así que no son para todos. Y aunque son eficientes fiscalmente, los dividendos que generan siguen siendo tributables.

Si vas a elegir un etf, fíjate bien en el ratio de gastos, la liquidez diaria y ese tracking error que mencioné. Luego puedes armar estrategias más sofisticadas usando etf multifactoriales, coberturas, o combinarlos para balancear tu portafolio.

La conclusión es que un etf es una herramienta versátil que te da acceso a diversificación real sin quebrantarte con comisiones. Pero como todo, requiere que hagas la tarea y no confundas diversificación con ausencia de riesgo.
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