Recientemente, un amigo me preguntó cuál es la diferencia entre acciones y participaciones, y me di cuenta de que muchas personas confunden estos dos conceptos. Así que organicé mi comprensión y la comparto con todos.



Primero, lo más básico. Cuando una empresa decide emitir acciones, en realidad está vendiendo una parte de la propiedad de la empresa. Si compras esas participaciones, te conviertes en accionista, y puedes obtener una parte de las ganancias de la empresa, lo que comúnmente llamamos dividendos. Si la empresa va bien y el precio de las acciones sube, también puedes ganar vendiéndolas a un precio mayor. Por eso, a muchas personas les gusta invertir en acciones.

Sobre la diferencia entre acciones y participaciones, mi entendimiento personal es así. Las acciones generalmente se refieren a los valores de propiedad de empresas que cotizan en bolsa, mientras que las participaciones tienen un alcance más amplio, e incluyen acciones, pero también pueden ser fondos, ETFs u otros instrumentos de inversión. En pocas palabras, las participaciones son un concepto general, y las acciones son un concepto más específico.

¿Entonces, por qué las empresas deben emitir participaciones? No es más que por falta de dinero. Puede ser para pagar deudas, lanzar nuevos productos, expandirse a nuevos mercados o construir nuevas fábricas. Emitir participaciones para financiarse es la forma más directa.

Por otro lado, ¿por qué los inversores compran acciones y participaciones? Además de querer obtener ganancias por la diferencia de precio, hay algunos puntos bastante atractivos. Uno, la apreciación del capital, si el precio sube, las ganancias en la cuenta aumentan. Dos, los ingresos por dividendos, si la empresa gana dinero, lo comparte con los accionistas. Tres, el derecho a votar, los que poseen acciones ordinarias pueden votar en decisiones importantes de la empresa.

Hablando de tipos de acciones, se dividen principalmente en dos grandes categorías. Las acciones ordinarias te dan derecho a votar, pero en caso de quiebra, tu prioridad en la compensación es menor. Las acciones preferentes no tienen derecho a votar, pero en caso de quiebra, tienen prioridad en la compensación, y también reciben dividendos de forma prioritaria.

Y si profundizamos un poco más, hay acciones de crecimiento y acciones de valor. Las acciones de crecimiento provienen de empresas cuyo ritmo de crecimiento supera ampliamente el promedio del mercado, con mayor riesgo pero también mayor potencial. Las acciones de valor suelen ser de empresas maduras y estables, con rentabilidad constante, cuyo precio está subvalorado, con menor riesgo y volatilidad, y que además distribuyen dividendos con frecuencia. La elección entre una u otra depende principalmente de tu capacidad de tolerar riesgos y de tus objetivos de inversión.
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