Últimamente he visto que el comportamiento del petróleo tiene un poco de interés, WTI ha estado rondando por encima de los 100 dólares durante varios días consecutivos, lo cual en realidad refleja un problema más profundo: la reacción en cadena de los precios altos del petróleo se está expandiendo.



Primero, la manifestación más obvia. Los datos económicos publicados la semana pasada en Estados Unidos fueron un poco alarmantes, el IPC de abril subió un 3.8% interanual, alcanzando un máximo de casi un año. Lo más importante es el PPI, cuya tasa de aumento anual pasó del 4.3% en marzo directamente al 6%, la velocidad de crecimiento más rápida desde 2022. ¿Qué significa esto? Que la presión de costos en la producción ya no se limita solo a la energía, sino que está aumentando en todos los ámbitos.

He notado un detalle: los costos de energía y transporte han subido simultáneamente, y la inflación en el sector servicios también alcanzó un máximo de cuatro años. Esto es lo que se llama el "efecto de segundo orden" — los cambios en los precios del petróleo no solo afectan al petróleo en sí, sino que se transmiten en capas a todo el sistema económico. El mercado empieza a anticipar que la Reserva Federal no solo no reducirá las tasas este año, sino que incluso hay aproximadamente un 50% de probabilidad de que vuelva a subirlas. ¿El resultado? Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense reaccionaron al alza, y el rendimiento de los bonos a 30 años ya alcanzó el 5%, lo cual en el entorno actual ha generado muchas preocupaciones sobre riesgos financieros.

Más aún, hay una preocupación oculta en el lado de la oferta. Según datos de JPMorgan, las reservas comerciales de petróleo crudo en los países desarrollados podrían estar llegando a su límite operativo en principios de junio. Las reservas de petróleo en la región de Asia-Pacífico (excluyendo China) han caído aproximadamente un 12% desde febrero, lo que es el nivel más bajo en diez años. Si la situación geopolítica continúa estancada, esta ventana de reservas podría tocar fondo en junio, y en ese momento, los mecanismos de amortiguación podrían fallar.

Personalmente, creo que la reacción del mercado ante estos riesgos potenciales aún no es suficiente. Las negociaciones geopolíticas podrían prolongarse mucho, pero el mercado energético no tiene tanto tiempo para esperar. Una vez que las reservas realmente se agoten, la volatilidad en los precios del petróleo será enorme. Desde el punto de vista técnico, WTI ya ha estado por encima de los 100 dólares durante dos días consecutivos; si esta tendencia continúa, el siguiente objetivo sería 108 dólares e incluso 115 dólares.

En resumen, ahora estamos en un escenario de "fácil de subir, difícil de bajar". Particularmente, hay que prestar atención a las fechas del 26 de mayo y el 10 de junio. Si las negociaciones geopolíticas no avanzan de manera sustancial, el riesgo de que los precios del petróleo suban o bajen se intensificará aún más.
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