Acabo de revisar nuevamente cómo funciona el mercado de valores y me sorprende cuánta gente aún no comprende bien los diferentes tipos de acciones que existen. Esto es crucial si realmente quieres invertir con criterio y no andar a ciegas.



Mira, cuando hablas de acciones en bolsa, no todas son iguales. Hay variaciones importantes que determinan qué derechos tienes, cuánto puedes ganar y cuál es tu nivel de riesgo. Yo diría que entender los tipos de acciones es lo primero que deberías hacer antes de meter dinero en cualquier lado.

Esencialmente, una acción es una pequeña porción del capital de una empresa. Cuando compras una, automáticamente te conviertes en accionista, en dueño de un pedazo de esa compañía. Obvio que hay accionistas con más peso que otros dependiendo de cuántas acciones tengan. Lo interesante es que cuando la empresa crece, tus acciones valen más. Si la empresa enfrenta problemas, pues sucede lo opuesto.

Ahora bien, dentro de los tipos de acciones más negociados tenemos las comunes u ordinarias. Estas son las clásicas que emiten las empresas, permiten que los inversionistas participen en decisiones mediante voto en asambleas y tengas derecho a dividendos según tu participación. El riesgo aquí es alto porque si la empresa quiebra, tu inversión se va a cero. Las ganancias pueden ser exponenciales pero también las pérdidas.

Luego están las acciones preferentes. Acá el juego cambia un poco. No tienes derecho a voto, pero a cambio recibes dividendos fijos sin importar cómo le vaya a la empresa. Es más seguro. Si la compañía va mal, los accionistas preferentes se cobran primero. Es ideal si quieres ingresos pasivos sin meterte en decisiones empresariales.

Existe también un tipo híbrido llamado acciones privilegiadas que combina lo mejor de ambas: tienes derecho a voto y beneficios económicos de las preferentes, aunque requiere aprobación de la asamblea.

Luego hay otras clasificaciones según el titular. Las nominativas van a nombre de una persona específica. Las al portador son de quien físicamente posea el título. Las privadas no cotizan en bolsa, generalmente de pequeñas y medianas empresas. Las rescatables tienen fecha de vencimiento y después dejan de existir. Las que se negocian en corto permiten apostar a la baja esperando que caigan los precios.

Si miramos la comparación entre tipos de acciones, las comunes ofrecen voto pero volatilidad extrema. Las preferentes dan estabilidad pero sin poder de decisión. Las privilegiadas son el punto medio. Cada tipo de acciones tiene su propósito.

Para invertir realmente, debes saber que las acciones cotizadas en bolsa son las más líquidas, puedes comprar y vender fácilmente a través de un broker. Con Microsoft, por ejemplo, en julio de 2022 subió de 254.84 a 277.64 dólares en ese mes. Si operabas en corto en agosto cuando bajó a 260.51, también ganabas.

La diferencia clave es que con trading tradicional necesitas documentación y trámites legales para vender, mientras que con tipos de acciones que cotizan en bolsa es instantáneo. En corto el broker te presta la acción, la vendes y esperas que caiga para recomprarla más barato.

Mi consejo es que entiendas bien los tipos de acciones que vas a operar. Si buscas largo plazo, las comunes pueden ser tu opción si crees en la empresa. Si quieres seguridad, las preferentes son más predecibles. Y si haces trading activo, cualquiera que cotice en bolsa te funcionará siempre que tengas un broker confiable. Lo importante es que no inviertas sin saber exactamente qué tipo de acciones estás comprando y qué esperar de ellas.
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