Llevo un tiempo observando el euroyen y la verdad es que 2025 fue un año bastante movido para este par. Comenzó rondando 161,7 yenes por euro, se hundió a 155,6 en febrero cuando saltó lo de los aranceles estadounidenses, y luego rebotó hasta 164,2 en mayo. En lo que llevamos de 2026, el movimiento ha sido menos dramático pero igual de interesante.



Lo que más me llama la atención es cómo el yen sigue comportándose como refugio seguro cada vez que hay tensión en los mercados. Cuando el miedo aparece, la gente compra yenes sin pensarlo. El Banco de Japón subió tipos a 0,50% en enero de 2025 (el nivel más alto desde 2008) y siguió apretando durante todo el año. Mientras tanto, el BCE estaba haciendo lo contrario: bajando tipos porque la eurozona se enfriaba. Eso cambió completamente el diferencial de rentabilidades.

La clave del euroyen es que el diferencial de tipos entre Japón y la eurozona se sigue estrechando. Hace un par de años, financiarse en yenes para comprar euros tenía mucho sentido. Ahora ese margen es tan pequeño que ya no compensa el riesgo. Eso favorece estructuralmente al yen. Además, el mercado del yen es gigante y súper líquido, así que es fácil entrar o salir rápido cuando algo explota.

Lo que pasó con los aranceles estadounidenses en febrero fue brutal para el euroyen: el par se fue directo a 155,6 porque todos buscaban refugio. Pero cuando Pekín inyectó estímulo en mayo, los mercados se relajaron y el euroyen subió hasta 164,2. Eso te muestra lo sensible que es este cruce a los sobresaltos geopolíticos más que a las diferencias de tipos.

Mirando hacia adelante, el euroyen probablemente oscile en un rango bastante amplio. Cuando el apetito por riesgo vuelva, podría tocar 165-170 yenes. Pero si aparece otro susto (inflación fuerte en EE.UU., nuevos aranceles, corrección bursátil), el yen puede volver a actuar como refugio y llevar el par a 158-160. Mi sensación es que el sesgo está a favor de un yen algo más fuerte este año, así que los niveles de 160-162 en el euroyen pueden ser buenas oportunidades para acumular posición.

Si alguien quiere construir una posición en yenes, lo prudente es hacerlo por tramos en los repuntes hacia 165-170, apuntando a 160-162 como objetivo. El principal riesgo es que el BoJ sorprenda con una pausa si la inflación cede, o que algo en Europa empuje la inflación al alza. Pero la tendencia estructural del euroyen parece clara: el yen tiene viento a favor.
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