Últimamente, cada vez más personas en mi entorno están prestando atención a la seguridad del almacenamiento de activos criptográficos. Antes, todos usaban principalmente carteras calientes para interactuar en la cadena, pero a medida que aumentan las posiciones, la gestión de las claves privadas y las frases de recuperación se vuelve bastante molesta. Algunas personas han perdido activos por una mala gestión, y eso les hizo darse cuenta de la importancia de soluciones de almacenamiento offline como las carteras frías de Bitcoin.



Para ser honestos, las carteras frías y calientes en esencia sirven para almacenar criptomonedas, pero la diferencia es bastante grande. La cartera fría consiste en guardar la clave privada en un dispositivo offline, como una cartera hardware, una cartera de papel o una cartera USB, lo que puede aislar eficazmente a hackers y malware. Mientras tanto, la cartera caliente está conectada a la red, lo que facilita las operaciones pero con un riesgo relativamente mayor.

La lógica de funcionamiento de una cartera fría en realidad es muy simple. Primero, se genera un par de claves pública y privada; la clave pública funciona como una cuenta que puede ser compartida para recibir activos, mientras que la clave privada es como una contraseña que controla todos los fondos. Muchas personas también usan frases de recuperación, generalmente de 12 o 24 palabras en inglés, para facilitar la memoria. Luego, almacenan la clave privada offline, lo que previene ataques en línea.

Actualmente, en el mercado hay muchas opciones de carteras frías para Bitcoin. Las que parecen ser más populares son Ledger Nano X, Trezor Safe 5 y SafePal S1 Pro. Ledger Nano X soporta más de 5500 tipos de monedas, con un nivel de certificación de seguridad CC EAL 5, y cuesta 149 dólares. Trezor Safe 5, de República Checa, tiene un nivel de certificación aún mayor, CC EAL 6+, soporta más de 1000 monedas y cuesta 169 dólares. SafePal S1 Pro es la más económica, alrededor de 89.99 dólares, soporta más de 30,000 monedas y también soporta conexión USB-C y escaneo de códigos QR.

Al elegir una cartera fría para Bitcoin, hay cuatro aspectos principales a considerar. La seguridad es la prioridad, evaluando el algoritmo de cifrado, la autenticación múltiple y otras medidas de protección. La compatibilidad también es clave, asegurándose de que soporte las monedas que posees. En cuanto al costo, varía entre 50 y 500 dólares, y hay que valorar si la inversión vale la pena. La experiencia del usuario tampoco debe ser ignorada; una interfaz amigable puede reducir mucho la dificultad de uso. Normalmente, esta información se puede consultar en la página oficial, y también en las opiniones de otros usuarios.

El proceso de uso tampoco es complicado. Si no tienes un par de claves, primero debes generarlas en una cartera fría o caliente. Para realizar transacciones, necesitas conectar el dispositivo a un teléfono o computadora, ingresar PIN o contraseña para desbloquear. Luego, al iniciar la transacción, se verifica y confirma en el dispositivo, y una vez completada, se desconecta, manteniendo la clave privada y la frase de recuperación offline. Pero hay que tener cuidado de no conectar DApps desconocidas, ya que eso anula las ventajas de la cartera fría.

Aunque las carteras hardware tienen funciones de protección contra caídas, agua y fuego, aún así hay que cuidarlas bien para evitar daños físicos. Lo ideal es hacer copias de seguridad de las claves y frases en papel o en una memoria USB, así incluso si el dispositivo se pierde, se puede recuperar.

Según datos del mercado, los usuarios de carteras criptográficas ya superan los 80 millones, y se espera que el mercado de carteras hardware crezca de 400 millones de dólares en 2021 a 3.6 mil millones en 2032. Esto significa que la competencia será cada vez más feroz, y los desarrolladores tendrán que esforzarse en aspectos como seguridad, soporte cross-chain, cobertura de monedas y precios para ganar cuota de mercado. Para los usuarios, esto es una buena noticia, ya que hay más opciones disponibles.

En general, las carteras frías son especialmente adecuadas para quienes mantienen posiciones a largo plazo. Si tu volumen de activos criptográficos no es pequeño, realmente vale la pena invertir en una cartera hardware. En comparación con la conveniencia de las carteras calientes, las frías pueden ser un poco más incómodas de usar, pero la seguridad que ofrecen es realmente garantizada.
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